No hay soberanía sin control territorial
“Qué injusta, qué maldita, qué cabrona es la muerte que no nos mata a nosotros sino a los que amamos”.
Esta frase de Carlos Fuentes nos cimbra en momentos en que la muerte está siendo la protagonista un día sí y otro también en los espacios noticiosos y las plataformas digitales.
El asesinato de dos funcionarios del Gobierno de la Ciudad de México, Ximena y Pepe, nos dolió profundamente y nos encabronó.
Este crimen trasciende la esfera política y golpea directamente el corazón de la capital. Golpea a su gente, que pide a gritos no vivir con temor.
A pesar de que las autoridades aún no identifican a los responsables ni establecido un móvil, el hecho ha generado una ola de reacciones, desde la solidaridad y el apoyo a la jefa de gobierno, Clara Brugada, hasta las oportunistas especulaciones políticas. Mientras algunos apuntan a una represalia del crimen organizado contra una administración que ha enfrentado con firmeza a la delincuencia, otros cuestionan la eficacia de los protocolos de seguridad.
Hemos visto comentarios de todo tipo. Por ejemplo, la coordinadora de Morena en el Congreso, Xóchitl Bravo, sugirió un posible móvil relacionado con la lucha contra la inseguridad, insinuando que el crimen podría ser una respuesta a las acciones del gobierno de Brugada. Esta hipótesis, sin embargo, requiere de una investigación exhaustiva para su confirmación.
Hubo también comentarios mezquinos como el del priista Alejandro Moreno, que criticó duramente al gobierno de Morena tras el doble homicidio a plena luz del día y señaló la incongruencia entre las afirmaciones del gobierno sobre avances en materia de seguridad y la ocurrencia de este crimen violento .
El panista Ricardo Anaya no se quedó sin opinar y calificó el suceso como un "crimen de estado ".
No podemos estar ciegos ante la situación de inseguridad que vive la Ciudad de México. El alcalde de Miguel Hidalgo, Mauricio Tabe, ha solicitado la intervención del Gobierno federal para reforzar la estrategia de combate al crimen organizado.
La falta de escolta para Guzmán y Muñoz, a pesar de su cercanía con Brugada, pone en entredicho la efectividad de los protocolos de seguridad para funcionarios de primer nivel. La necesidad de un análisis de riesgo más exhaustivo en este caso es innegable.
La austeridad de Muñoz, quien incluso utilizaba el transporte público, subraya la vulnerabilidad de los servidores públicos, incluso aquellos en posiciones de alto perfil. Pepe y Ximena, aceptémoslo, debieron tener mayores medidas de seguridad.
Por otro lado, debemos destacar que la unidad es crucial para enfrentar esta crisis. El apoyo unánime de los 16 alcaldes, los grupos parlamentarios, el Poder Judicial y líderes empresariales, independientemente de su afiliación política, es una buena señal.
Sin embargo, la unidad debe traducirse en acciones concretas para fortalecer la seguridad y prevenir futuros actos de violencia. La investigación del asesinato de Guzmán y Muñoz debe ser exhaustiva, transparente y rápida, para que la justicia prevalezca y se pueda brindar una respuesta efectiva a la creciente inseguridad que aqueja a la Ciudad de México.
Por la mañana, en su conferencia desde Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum pidió cautela y evitar especulaciones sobre el caso, argumentando que la investigación aún está en curso.
Mas tarde, en rueda de prensa, la fiscal de la ciudad Bertha Alcalde y el secretario de Seguridad Ciudadana, Pablo Vázquez, dieron mas detalles de lo ocurrido, recalcando que aún se siguen algunas lineas de investigación pero se desconoce el móvil.
El asesinato de Ximena Guzmán y José Muñoz ha generado dolor y una fuerte indignación. Si bien el gobierno ha destacado reducciones en los índices de homicidios, este crimen resalta la persistencia de la violencia y la inseguridad en la capital mexicana. La investigación en curso determinará las responsabilidades y el móvil del crimen.




