Salen secretarios de Baja California por aspiraciones electorales
Vivió 70 años y es el padre del surrealismo. Fue a la guerra y le tocó servir en hospitales psiquiátricos donde se dice que leyó a Freud. Convivió con las figuras de su época y, cuando vino a México, quedó bajo el amparo de Diego Rivera, quien lo presentó con Trotsky.
Murió en el reciente año de 1966; lo mató el asma y la torpeza de vivir en la punta de la nada. A su sepelio acudieron poco más de mil personas. Dicen que muchos eran adolescentes y que en el cercano 68 parisino la sombra del surrealista animaría las consignas callejeras del movimiento de mayo.
México está quebrado y no lo sabe. Hay una “ilusión monetaria de bienestar”. Mientras el país no tiene dinero para su vida diaria y debe recurrir a la deuda, la mayor parte de la población no lo ha notado. Las transferencias monetarias y las remesas sirven para esconder la derrota de la política económica y social del gobierno. Los números lo dicen: la pobreza extrema aumentó, el sistema de salud es una decepción, en las escuelas hay deserción, el empleo es insuficiente y la inflación causa alarma.
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