Sin permisos, venta de lirios de agua en calles de Morelia
MORELIA, Mich., 29 de octubre de 2026.- Saúl es un hombre de 63 años. Sale de su casa para platicar con Quadratín, primero para hablar de su calle que antes se llamaba Chava Flores, y tras una decisión desde el Ayuntamiento de Morelia se lo cambiaron por Antonio Chávez Soria. Pero una vez frente al hombre, una dura realidad se dejó ver.
El hombre prácticamente sale a la calle arrastrándose sobre una charola metálica; no tiene piernas porque le fueron amputadas debido un problema de salud.
Confiesa que hay partes en las que no se acuerda cómo fueron las cosas, también reconoce que no llevó una vida ordenada, no se cuidó y se enfermó, "tenía cáncer en los huesos. ¡a la madre! sí, yo corría mucho y jugaba mucho fútbol, y vino una infección y la dejé a la desidia, y yo no sabía qué era diabetes, no sabía qué era nada de eso".
Recuerda que en ese tiempo muchos le decían que ya no tomara alcohol, sin embargo terminaba de jugar fútbol y después se iba a tomar, a comer en exceso, se juntaba con otros matrimonios y a la fiesta; no se cuidaba y su mamá siempre le decía que se cuidara, "pero yo no agarré consejos, la verdad".
Pero reconoce que realmente todo se descontroló cuando uno de sus hijos, el que vivía con él, murió, "falleció aquí arriba de esta casa, enfrente, esa casa era de mi padre. Andaba jugando mi hijo y todo eso, y fue cuando me empecé a poner malo en el 2001, más grave".
"Yo ya vivía solo desde el 97 y me cambiaron a mis hijos y a mis hijas. Mi hijo falleció allá arriba, él nunca me dejó, siempre conmigo, pegado conmigo y pegado conmigo. Entonces resulta que me doy cuenta que sentía lumbre en todo esto de aquí, planta de pies, tenía alta lumbre, y bueno, pues ¿qué me pasa?, ¿qué me pasa?", se cuestionaba Saúl.
Fue entonces cuando le diagnosticaron cáncer. Para ese momento, Saúl también padecía diabetes y su estado de salud se había agravado, situación que derivó en la amputación de ambas piernas.
"Le dije a mi mamá también 'pasa esto', y me respondió: 'Te decía, hijo, ese vicio no es bueno'. Yo tomaba mucho, la verdad. Desde que falleció mi hijo me tiré al vicio muy feo; me quedaba a dormir a la orilla del tren, ya no trabajaba, ya no hacía nada, me desobligué de todo", relata.
Abandono
Saúl perdió mucho, ya desde antes no tenía buena relación con su familia, y hoy en día vive solo en esa casa donde los servicios fallan, no tiene agua dice, no pude lavar su ropa y menos bañarse, y se siente picazón en todo el cuerpo.
Cuenta que ha tratado de acercarse a alguna autoridad para ver en qué manera lo ayudan pero nunca logra nada, "me corren, me cierran la puerta".
Refiere que fue a oficinas a solicitar ayuda, "fui seis veces a la Chapultepec Sur y tres veces aquí a un lado de Correos, en la avenida Madero, y una vez en la avenida Lázaro Cárdenas y me cerraron las puertas".
Lo que hoy pide Saúl a las autoridades es que lo tomen en cuenta, a los gobiernos que tengan esta responsabilidad de apoyar a las personas con discapacidad.
Busca que lo apoyen en lo básico, dice, "en despensa, no tengo ni cama, duermo en puros cartones para serle honesto, y en apoyarme, pues darme la ayuda que da el gobierno y apoyar con una despensa o algo así, eso es lo que pido", expresa, pero también una silla de ruedas de mano, para que pueda tener un poco de mayor movilidad.




