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ANGANGUEO, Mich., 4 de mayo de 2026.- Hay tragedias relacionadas a la minería en Angangueo que han marcado a la comunidad, sin embargo una que dejó profundas huellas fue la tromba que cayó en 2010, y que reconfiguró para siempre a este pueblo mágico. Aún hay huellas de eso.
Caminando por las calles de este pueblo minero con declaratoria de pueblo mágico en 2012, se ve a la gente absorta en sus actividades, como si ese suceso de hace 16 años hubiera quedado atrás, pero solo hace falta la más mínima mención para que surjan las historias.
La señora Olivia, comerciante del centro de Angangueo, recuerda ese día. "Todo se llenó ya no pudimos salir por aquí", dice mientras señala hacia la parte baja de la calle Ocampo, se llenó el auditorio, recuerda, "nos dimos la vuelta por el libramiento para salir hacia Ocampo (municipio)".
"Nadie se esperaba esa magnitud, nadie", dice Alejandra quien expone que antes de eso nunca había pasado nada, así que no había porqué esperar algo así.
Tras esa desgracia, el gobierno construyó unas casitas, cuenta la mujer, por el parque deportivo Alcaraz, "es como si fuera a subir rumbo al panteonpero hay una pequeña desviación antes, y ahí hicieron las casitas, en el barrio que llaman sustentable".
Alejandra dice que solo una casa dejó de usarse tras la tromba, "la nombraban la Casa DIF, es donde está el jardín, el edificio de enfrente, ese fue el único, y no se lo llevó el agua pero tuvo fracturas".
Javier es un profesor en el Estado de México. Contó que ese día se iba a desplazar a la escuela donde trabajaba. Eran las 7 de la mañana y ya se había caído un bordo entonces ya no pudo pasar. Iba con otras dos maestras que lo acompañaron, y entonces se dispusieron a ayudar a familias que vivían en el borde del cerro que se desbordó.
"Nos percatamos de que se empezaba a degajar el cerro porque salían piedras chiquitas con agua, entonces a partir de ah, pues sí se preocupa uno. Cuando después de media hora se desgajó el cerro", expone, y cuando eso sucedió, tapó una pequeña capilla conocida como el saus.
La represa de esta inundación se dio en una zona que llaman Los Portales, en el centro de Angangueo, ahí se fueron acumulando troncos vehículos, basura, lodo y el agua enfangada. En esa zona, recuerda, murieron dos personas, y en la bajada violenta del cerro, fallecieron 37 personas.
Al paso de los años alguna vez que se puso el clima fuerte, ya dio miedo, señaló, porque había quedado el antecedente y eso ya no se borraría.
Hermelinda, pareja de Javier, corrobora ese miedo, y asegura que desde entonces no pueden confiar en el clima, y además muchas personas mejor se mudaron a otros lados, y hoy en día, aunque todo parezca tranquilo, en temporada de lluvias se extreman precauciones.




