Dan 28 años de prisión a 2 jornaleros por homicidio en Buenavista
MORELIA, Mich., 1 de septiembre de 2026.- El grupo Media Luna, de la familia Mejía Almonte, sospecha que el robo de sus instrumentos y equipo pudo ser premeditado y dirigido, al ocurrir apenas dos días después de presentar Floreciendo en la memoria, disco que denuncia desapariciones, asesinatos, despojo de tierras y corrupción.
Acompañada por integrantes de la agrupación, Ireri Mejía Almonte leyó la noche del lunes el posicionamiento familiar. Aclaró que no afirman que exista relación directa entre el disco y el robo, pero consideran que las circunstancias y el momento en que ocurrió obligan a plantear la sospecha.
“No afirmamos que exista una relación directa entre ambos hechos, pero en más de 20 años de historia como grupo nunca nos había ocurrido algo así”, puntualizó.
El álbum fue presentado el 27 de agosto en el teatro Mariano Matamoros. Antes de su lanzamiento, Ireri había explicado que fue concebido como una reflexión sobre la memoria en un contexto de desapariciones.
“En un mundo que ha intentado borrar la memoria y asesinar la memoria, ¿qué significa florecer la memoria?”, planteó entonces.
El contenido del disco se vincula con la historia política y musical de los Mejía Almonte, cuarta generación de músicos. Ireri relató que uno de sus bisabuelos formó parte del Ejército Zapatista durante la Revolución y heredó a la familia la guitarra y los corridos libertarios y revolucionarios.
De ahí, explicó, proviene un canto ligado “a la vida, a la libertad, a la justicia, a la tierra y al mundo digno”. También recordó antecedentes de participación política familiar y que su padre fue cantor popular en marchas y mítines.
Media Luna asumió además una definición ideológica explícita antes del lanzamiento: “Somos una familia que le damos la lucha y le damos la posición anticapitalista en este mundo y queremos reivindicar eso”.
Floreciendo en la memoria fue definido también como homenaje a las músicas tradicionales, a cantores populares latinoamericanos y a artistas, activistas y militantes que ya no están.
El robo ocurrió el sábado 29 de agosto, entre las 16 y 17 horas, en Tata Vasco de Quiroga 111, en la cuchilla con Pedro de Gante, apenas 48 horas después del lanzamiento.
“Este es un disco que denuncia abiertamente la desaparición de personas, los asesinatos, el despojo de tierras, la corrupción y que constituye un posicionamiento ético político”, recalcó la agrupación.
A la cercanía temporal Media Luna suma la magnitud del atraco. En cuestión de minutos fueron sustraídos tres violines, un chelo, vihuela, guitarras, jarana huasteca, quinta huapanguera y tamborita, además de bocinas, mezcladora, micrófonos, computadoras, un iPad, un dron y otros equipos.
“Este robo no pudo haber sido gestado por una persona, sino por una red”, sostuvo la familia, al considerar que fueron necesarias varias personas y transporte suficiente para llevarse todo.
“Eso nos hace pensar que ya tenían ubicada la camioneta y que fue algo también premeditado”.
Entre los instrumentos había piezas heredadas y elaboradas por lauderos. El daño asciende, según la agrupación, a cientos de miles de pesos. “Lo que nos quitaron no es solo material, es nuestro medio de vida y un legado heredado de nuestros abuelos”.
La familia denunció los hechos el mismo sábado ante Policía Morelia y la Fiscalía General del Estado. Reconoció que su caso comenzó a recibir mayor atención tras la difusión pública, pero reprochó que “la atención no debería depender de la visibilidad pública que un caso logre alcanzar”.
Media Luna señaló que en el mismo sector se han registrado otros robos, entre ellos los sufridos por el fotógrafo Kevin Dorian y la artista visual Fabiola Reyes, a quien, según la agrupación, le sustrajeron hace aproximadamente un año una exposición sobre personas desaparecidas.
También contrastó las siete mil 800 cámaras de videovigilancia reportadas por el alcalde Alfonso Martínez Alcázar con la información que asegura recibió del C5: no existen cámaras oficiales justamente en el punto del robo.
“¿Para qué sirven tantas cámaras si no se traducen en seguridad real?”, cuestionó.
La agrupación exigió acceso a las grabaciones disponibles, resultados de la Fiscalía y Policía Morelia, cámaras y patrullaje efectivo, así como atención para otras víctimas. Contrastó además la respuesta policial con el operativo desplegado ese mismo sábado contra comerciantes ambulantes en el Centro Histórico.
El posicionamiento fue dirigido al alcalde Alfonso Martínez Alcázar, al gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, al fiscal con licencia Carlos Torres Piña, al secretario de Seguridad Pública, José Antonio Cruz Medina, y al comisionado de Seguridad de Morelia, José Pablo Alarcón Olmedo.
Media Luna insistió en que no pide trato especial, sino que las instituciones cumplan su función, y cerró: “Podrán quitarnos los instrumentos, pero no la dignidad de elevar nuestra voz por la verdad”.




