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MORELIA, Mich., 13 de abril de 2026.- La magistrada presidenta de la Sala Regional Toluca del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, Nereida Berenice Ávalos Vázquez, advirtió que la violencia política contra las mujeres en razón de género enfrenta distorsiones de origen y, en algunos casos, un uso indebido que puede desgastar su alcance y efectividad.
Al impartir la conferencia Participación política sin violencia: criterios y desafíos actuales, este lunes en el Centro Cultural UNAM Morelia en el marco del Observatorio de Participación Política de las Mujeres en Michoacán, la magistrada sostuvo que el fenómeno debe analizarse no sólo desde la agresión, sino desde la lógica de confrontación que impera en la competencia electoral.
“La violencia es el uso intencional de la fuerza o del poder para generar un daño… y en nuestro ámbito ese dominio, sometimiento y control es connatural al debate político electoral”, afirmó Ávalos Vázquez.
Explicó que los partidos políticos forman perfiles para la confrontación y no para la convivencia institucional, lo que deriva en prácticas de sometimiento incluso después de ganar una elección. “No les basta… buscan el sometimiento del opositor”, dijo, al referir acciones como reducción de remuneraciones, restricción de materiales o exclusión de información en órganos colegiados.
Sobre la paridad, señaló que su implementación generó resistencias en estructuras partidistas. “Sintieron una invasión… no fue por voluntad que ellos decidieran ceder algunos lugares a las mujeres”, expresó, al advertir que ello ha detonado conductas de violencia, incluso de forma inconsciente.
Ávalos Vázquez también dirigió críticas a medios de comunicación, a los que atribuyó un papel activo en la reproducción de violencia política de género. “Aprovechan un hecho ilícito, para hablar de las cualidades de una mujer, estereotipadas”, afirmó, y añadió que “ya se advierte una parcialidad, ya se sabe a quién va a beneficiar y a quién va a perjudicar”.
Asimismo, vinculó este fenómeno con redes sociales, donde el anonimato complica la sanción de conductas. “Tenemos expresiones, tan burdas hacia las mujeres y no tener a quién adjudicarle una responsabilidad”, reconoció.
En el ámbito institucional, identificó resistencias en el cumplimiento de sentencias y fallas en su seguimiento. “No podemos permitir que nuestra agenda sea marcada por actores distintos al tribunal electoral”, sostuvo.
También cuestionó prácticas como esperar a que las víctimas denuncien incumplimientos: “solamente estamos haciendo más cansada la vida de una persona que fue víctima”.
En el caso de Michoacán, señaló como desafío la confusión entre el procedimiento especial sancionador y el juicio ciudadano, lo que impacta en la vía para sancionar o restituir derechos.
El momento más polémico de su exposición se centró en el uso del concepto de violencia política de género. Si bien reconoció su importancia, advirtió sobre su abuso. “No podemos caer las mujeres en estar abusando de ese término porque lo desgastamos, cuando todo es violencia, nada lo es”, expresó.
Incluso sostuvo que, en periodos electorales, aumentan las denuncias y en algunos casos se utilizan con fines estratégicos. “Se utilizaba para bajar posibles candidatos antes de que llegaran a la contienda”, afirmó.
Estas declaraciones generaron un cuestionamiento directo desde el público. Una asistente, integrante de colectivas feministas, advirtió: “me parece muy aventurado generar un comentario tan general, gracias a nosotras, a las que estamos luchando todos los días, ustedes están ahí para representarnos”, al señalar el riesgo de minimizar la lucha histórica de las mujeres.
La Magistrada respondió que su postura no busca desacreditar esa agenda. “Criticar las prácticas como lo hice, no es estar en contra de las mujeres, es tomárnoslo en serio”, dijo, al insistir en que ha identificado casos donde “se presenta una denuncia, nada más con la presencia” de una persona, lo que refleja, sostuvo, un uso inadecuado del concepto.
En su cierre, defendió la autonomía de tribunales locales frente a revisiones federales y llamó a no temer a las revocaciones. “La revocación es un número, ténganle miedo a un error judicial”, afirmó.
La conferencia dejó ver tensiones en torno al alcance y uso de la violencia política de género, particularmente frente a colectivos y en la crítica a medios, aunque el eje central insistió en la necesidad de equilibrar la defensa de derechos con el uso responsable de las herramientas jurídicas en el ámbito electoral.




