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MORELIA, Mich., 7 de marzo de 2026.- Cuando se desea algo en la vida se lucha para conseguirlo, sin importar que los factores para lograrlo sean más adversos que favorables. Esta es la ideología de vida que desde siempre ha mantenido Patricia González López, una mujer que no se inmutó ante los desafíos.
Con un ánimo y optimismo contagia a quienes laboran en la sede local del Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA). Ya la conocen, se ha vuelto una cara conocida y reconocida porque desde su llegada ha mostrado verdadero interés en aprender lo que para ella era desconocido: leer y escribir.
Aunque tímida al principio, Patricia charló con Quadratín su historia de vida, las decisiones que marcaron su vida, y que poco a poco le revelaron escenarios complejos, el principal, la falta de posibilidad por alfabetizarse, logrando apenas lo básico, pero sin el tiempo suficiente para concretarlo.
“Me casé muy chica, de 15 años, tenía mi segunda niña cuando empezaron lo del INEA, iba a clases de alfabetización en la noche, pero como mi hija estaba muy chiquita me atrasaba, pero seguí insistiendo hasta que pude alfabetizarme y enseñarme a leer y escribir, pasaron como 10 años y pude terminar mi primaria con el INEA”.
Al cumplir su primer paso educativo se llenó de energía y ganas de seguir, ahora en busca del certificado de secundaria, para lo que alistó lo necesario, sabiendo que, si pudo obtener el de primaria, el siguiente también lo conseguiría.
Pero no solo fue eso, inquieta desde siempre, también se inscribió a diversos talleres que ofrece el Sistema DIF Municipal, aprendiendo desde bordado, deshilado, pintura, manualidades con listón, corte y confección, aplicación de uñas y cultora de belleza, sin embargo, en este último logro no ha podido ejercerlo ni practicarlo, pues desde hace un año comenzó una dura batalla contra el cáncer.

“Los líquidos que se usan me afecta para mi salud, pues desde hace como un año me detectaron cáncer renal, me quitaron el riñón izquierdo, es muy agresivo, es ya cuarto grado mi cáncer, pero yo no me quedo en paz, estoy haciendo, deshaciendo y yo sigo y quiero aprender más”.
Con esta experiencia sabe que tiene una misión pendiente y la quiere cumplir: ser aliada del INEA para alfabetizar a más personas y que como ella superen la oscuridad del analfabetismo, pero sobre todo, siente un desafío, y es el lograr que su esposo también obtenga sus certificados, pues aunque la ha apoyado en todo, aún no se anima a instruirse.
“Recibir mi certificado fue una cosa muy bonita, que yo quiero seguir aprendiendo más, y hasta donde Dios me diga que hasta aquí, quiero seguir ayudando a más personas a que completen también sus estudios como yo lo hice”.
De todo lo que ha aprendido en el proceso de obtener sus certificados hubo una materia que le ha inquietado: las matemáticas, por lo que pide que si alguien le puede brindar libros de matemáticas básicas lo recibirá con gusto, para entenderlas, dominarlas y en un futuro, enseñarlas.
Patricia no se limita, no se queda inmóvil ni mucho menos se merman sus ganas de seguir pese a este diagnóstico en su salud. Confía y tiene fe en que su fuerza la ayudará a superar la enfermedad y seguir acumulando experiencias que enriquezcan su vida y que le permita dejar un legado para futuras generaciones, de que nunca es tarde para aprender y ninguna adversidad es más fuerte que las ganas de alcanzar las metas.
“Para mí es muy hermoso saber que a pesar de que estoy tan enferma y estoy tan grande de edad, yo tengo la ilusión de ver en mis manos otro papel, ahora el de la universidad”.