Resultados de Carlos Torres Piña al frente de la Fiscalía de Michoacán
MORELIA, Mich., 10 de junio de 2026.- Siete de cada diez adolescentes que actualmente se encuentran internados en el Centro de Internamiento para Adolescentes en Conflicto con la Ley Penal, en Michoacán, crecieron en hogares donde sus padres se separaron.
De acuerdo con cifras oficiales de la Coordinación del Sistema Penitenciario, el 71.42 por ciento de los menores sujetos a medidas de internamiento proviene de matrimonios separados.
Además, al momento de su ingreso al Centro, el 38 por ciento reportó antecedentes de violencia familiar dentro de sus hogares.
Los datos corresponden a adolescentes procesados o sentenciados por delitos considerados graves dentro del sistema especializado de justicia para menores de edad. Entre ellos se encuentran homicidio y secuestro, conductas por las cuales la legislación permite la aplicación de medidas privativas de la libertad.
La estadística forma parte de los diagnósticos sociales y familiares que las autoridades elaboran sobre la población internada, con el propósito de conocer el entorno en el que se desarrollaron los adolescentes antes de ingresar al sistema de justicia.
La Ley Nacional del Sistema Integral de Justicia Penal para Adolescentes establece que el internamiento constituye una medida excepcional reservada para delitos de mayor impacto. Esa clasificación fue definida por el Congreso de la Unión durante la construcción del marco jurídico que acompañó la transición al sistema penal acusatorio y oral.
Las cifras revelan que la desintegración familiar aparece de manera recurrente en los antecedentes de los adolescentes privados de la libertad. En términos prácticos, más de siete de cada diez jóvenes internados crecieron en hogares donde la relación entre sus padres terminó antes de su ingreso al centro.
Y, si bien puede pensarse que aquellos provenientes de hogares monoparentales están en mayor riesgo de incurrir en hechos de violencia, esto también ocurre en la familia tradicional. De ambos grupos se reporta un 14 por ciento, respectivamente.
Entre los casos que han llegado al Centro de Internamiento se encuentra el de Osmar N, el adolescente de 15 años de Lázaro Cárdenas relacionado con el homicidio de dos maestras. Su expediente forma parte de una población donde la ruptura familiar y los antecedentes de violencia dentro del hogar aparecen con frecuencia en los registros institucionales.
Estos factores no determinan por sí mismos la comisión de un delito, pero forman parte de las condiciones sociales identificadas en una proporción importante de los adolescentes que enfrentan procesos por homicidio, secuestro y otras conductas previstas en la legislación especializada.




