Puebla arranca agosto con una muerte violenta cada 19 horas
MORELIA, Mich., 8 de junio de 2025. - Cansada de vivir entre gritos y golpes dentro de su hogar, Ana Rosa puso fin a su relación, pero la violencia no cesó con su partida. Presuntamente, su expareja intentó quitarle la vida a balazos, aun así, la juez Cinthia Yaneli Martínez Urbina, desestimó el argumento de tentativa de feminicidio y lo retipificó como violencia familiar.
El caso se suscitó el pasado 8 de marzo en Pátzcuaro, una fecha llena de significado para las mujeres.
Ese día la vida le dio otra oportunidad a Ana Rosa.
De acuerdo a la hipótesis presentada por el Ministerio Público a la autoridad jurisdiccional en audiencia, en la causa penal 205/2025, Ana Rosa abandonó a Mayra Isabel, una exfuncionaria del Ayuntamiento de Pátzcuaro, porque vivía entre constantes agresiones, verbales y físicas.
“En mayo del año 2024 la imputada Mayra Isabel comenzó con las agresiones a Ana Rosa, la acusaba de andar con hombres de a gratis, que era una puta y una zorra”, después, la agarró a puñetazos y constantemente tenía celos de su pareja, relató el fiscal en la audiencia pública, mismo que quedó registrada en audio y video.
En febrero de este año Ana Rosa dejó a su pareja, pero debido a un pleito por unas tarjetas de crédito se tuvo que reunir con ella.
El punto de encuentro fue un lugar neutral, cada una estaba acompañada por una amiga, para mediar, de ser necesario.
Ana Rosa y Mayra Isabel habrían iniciado una discusión por dinero, pero se salió de control, cuando supuestamente Mayra Isabel sacó de su chamarra una arma corta, le disparó en cuatro ocasiones a la víctima, señaló en la formulación de imputación el abogado de la representación social.
Para fortuna de Ana Rosa, falló el tiro la imputada y los disparos se incrustaron en el piso-confirmó un perito oficial-. Además de que en el último intento se había quedado sin balas.
Molesta porque no había resultado su plan, añadió el Ministerio Público, presuntamente Mayra Isabel tomó una navaja y causó daños a la camioneta Mazda de Ana Rosa y luego se retiró de la vivienda, ubicada en la colonia La Pueblita, de esa ciudad.
Ante los señalamientos, los abogados de la acusada respondieron con testimonios que aseguraban que Ana Rosa comenzó la pelea, que golpeó a la imputada y que en ningún momento hubo disparó contra la víctima, así reconocida por la Fiscalía General del Estado.
Los argumentos de la defensa tuvieron algún efecto en la autoridad jurisdiccional porque, luego de un breve receso, echó mano de los recursos legales que le permiten cambiar el tipo penal inicialmente propuesto por la Fiscalía, pasó entonces de tentativa de feminicidio a violencia familiar, un delito grave, pero con una pena menor y sin cárcel para los sentenciados.
Argumentó que, “si bien en primer término se justificó a través de la información proporcionada por la Fiscalía que la imputada desplegó una serie de conductas en contra de la víctima que la han afectado tanto física como psicológica y emocionalmente”, no eran idóneos, pertinentes o suficientes para justificar la tentativa de feminicidio, especialmente porque ningún disparo alcanzó a la víctima, es decir, ¡no resultó herida!
Además, que estos actos no fueron motivados por su condición de género, aseguró la juzgadora.
Por ello, resolvió que era un caso de violencia familiar, lo que abre la posibilidad a qué la víctima esté expuesta a una negociación con la agresora y que la misma acceda a una medida distinta a la agresión.
El caso no ha concluido, se encuentra en etapa intermedia, a la espera de que sé de fecha para la apertura de juicio, además de que los abogados de la víctima interpusieron un amparo directo para que se vuelva a tipificar el delito como tentativa de feminicidio.




