Matan a hombre en la colonia San Isidro, al oriente de Uruapan
MORELIA, Mich., 13 de febrero de 2025.- El padre Gregorio Goyo López Gerónimo denunció la presencia de extranjeros subordinados al crimen organizado en la Tierra Caliente; sólo en Buenavista hay una comunidad con 300 colombianos.
El diocesano reveló en entrevista telefónica que los primeros extranjeros asentados fueron cooptados por los delincuentes, pero en fechas recientes el crimen organizado, aparentemente, los trajo de distintos países para trabajar con ellos.
“La fuerza de la delincuencia y los carteles ha llegado a tal punto que pueden convocar y cooptar a extranjeros. Primero comenzaron con redadas a migrantes, pero ahora vemos que hay personas de Venezuela, Colombia y Haití, que son los que más hay acá. Hay nicaragüenses, salvadoreños, con experiencia en las guerras”, declaró el padre Goyo.
De acuerdo con información recabada por el párroco, “están cooptando extranjeros, solo en el municipio de Buenavista hay una comunidad con 300 colombianos”.
El padre Goyo explicó que en las reuniones con otros sacerdotes han coincidido en que hay un amplio número de extranjeros, mayormente colombianos, a los que identifican por su acento y frases coloquiales de aquel país, con el que el padre Goyo se encuentra familiarizado por su estancia como estudiante en Colombia.
Pero no es únicamente Buenavista, refirió que en los nueve municipios de la Tierra Caliente del Valle de Apatzingán hay un aproximado de 3 mil extranjeros, los que están trabajando para el crimen organizado en agresiones sofisticadas contra la población.
En ese sentido, enfatizó en la necesidad de atender el problema de las minas como un tema de carácter internacional.
“Ya tienen que entrar las Fuerzas de paz de las Naciones Unidas, con los cascos azules, porque ya no es narco, es terrorismo. Ya hablamos de minas antipersonal. Se convirtió en un asunto de interés de seguridad internacional”, añadió.
El clérigo se refiere a la serie de casos en que las corporaciones de seguridad, por ejemplo, fueron agredidas con drones, como pasó recientemente en Apatzingán, así como la muerte de un campesino en una parcela.




