MORELIA, Mich., 11 de enero de 2020.- Fuerza Sierreña, un grupo musical originario de Coalcomán, tiene que adaptarse para sobrevivir en un medio donde lo más usual es acudir a los narcocorridos, “uno trata de no mezclarse, pero quien diga que no ha tenido que convivir o tocar entre gente que está en malos pasos, mentiría”, dice a Quadratín Diego García, primera voz y guitarra de acompañamiento de este grupo.

Es un ambiente complicado, reconoce; “lamentablemente uno nació en un lugar de conflicto. Nosotros no nos enfocamos mucho en hacer corridos, ya nos han pedido varias veces que lo hagamos y lo hacemos, pero nos concentramos más en corridos globalizados, es decir, no hablar de un fulano que hizo esto y que deshizo; más que nada tratamos de no mezclarlos en ese rollo”, explica el músico.

Dice que por ahora un cover que le gusta la gente y que se llama El color de tus ojos, es el que está tomando fuerza, se encuentra en sus redes sociales, pero también hicieron un corrido hace poco, dice, “de un personaje, de un señor… me voy a contradecir pero fue narco, fue mula sin saber lo que llevaba, tiene relación con la película La mula”, dice en referencia la película dirigida por Clint Eastwood.

Reitera que es difícil estar en ese ambiente y no involucrarse aunque sea un poco de este tema de los narcocorridos, la narcocultura; “nosotros sí tenemos que tener en nuestro repertorio corridos, pero son nada más para los eventos privados, porque para darle auge a un corrido de algo que no está bien o de algún fulano que mató e hizo y deshizo y tráficó, no es lo chido”.

Tratan de no mezclarse, de no hacerlo lo menos posible, “desgraciadamente la música, en muchos aspectos, va de la mano con los vicios, entonces el que diga que no ha tenido que convivir o tocar entre gente que está en malos pasos, mentiría, porque dicen por ahí que en esa música está el dinero”, dice, algo que es muy probable porque a muchos grupo les va bien haciendo eso, “grupos de renombre que se sabe que están mezclando o que simplemente tocan en eventos privados para esas personas”, explica.

Uno no elige el público, dice, “el público lo elige a uno”, en ese sentido señala que debe andarse con cuidado porque la música es como una charola: “abre muchas puertas, incluso de personas con las que normalmente no se quiere mezclar uno”.