Matan a hombre en la colonia San Isidro, al oriente de Uruapan
MORELIA, Mich., 9 de noviembre de 2022.- Podría pensarse que el entorno familiar es el espacio más seguro para los niños, niñas y adolescentes, sin embargo, el hogar es el sitio de mayor número de agresiones sexuales en contra de este sector, y no de personas ajenas a la familia, sino de los hombres más cercanos.
Entre las paredes de su casa, 807 personas menores de 16 años sufrieron abuso sexual en Michoacán, de enero a la fecha, delito de mayor incidencia que recibe la Fiscalía de Violencia Familiar y de Género, que consiste en tocamientos hacia los menores con o sin finalidad de llegar al sexo, de acuerdo a cifras oficiales reveladas por la fiscal, Ireri Moreno Cruz.
Los casos investigados por la Fiscalía develan que el lugar por excelencia para cometer abuso sexual es el hogar, seguido de la calle y después la escuela, es decir, al menos dos de los tres casos se consideran lugares “seguros”.
Los agresores más frecuentes son el padrastro o pareja sentimental de la madre, cuatro de cada 10 casos; el abuelo, tres de cada 10; el padre, dos de cada 10; y, el profesor, uno de cada 10; con menor número de casos denunciados se encuentran tíos, primos y cuidadores de infancias.
Vulnerables por su desarrollo psicoafectivo, los niños son atrapados en las redes del engaño.
“Comienzan a hacerles regalos, les compran cosas; los manipulan o los someten por la fuerza”, declaró la Fiscal, al explicar cuáles son las actitudes que toman los agresores, ya que de acuerdo a la cercanía, es que buscan mecanismos para acercarse, sin embargo, cuando se trata de personas con las que no viven, las agresiones pueden ser aún más violentas.", dijo.
Los ataques sexuales hacia los menores se concentran en las personas de 10 a 16 años, específicamente mujeres; de cada 10 casos, seis son niñas, eventos traumáticos que no se limitan al tocamiento, sino que se prolonga, porque los agresores, temerosos de verse descubiertos, las amenazan.
“La amenaza más usual es que van a matar a su mamá”, y por miedo, algunos pasan años guardando el secreto, quizás hasta que llega la madurez emocional que les permite identificar el tipo de delito del que fueron víctimas.
Las consecuencias de los delitos sexuales impactan fuertemente a los niños, niñas y adolescentes en su desarrollo emocional en el corto, mediano y largo plazo; las primeras manifestaciones son claras, se vuelven retraídos, experimentan sentimientos de culpa y limitan su comunicación.
Pero también hay otras consecuencias: las sociales.




