Catean vivienda en Uruapan; reportan balacera y un detenido
URUAPAN, Mich., 9 de julio de 2010.- En Michoacán, la quema de vehículos pasó de ser una táctica inédita del crimen organizado a convertirse en uno de los principales símbolos de desafío para bloquear la fuerza del Estado y trata de impedir el trabajo de las fuerzas armadas y la seguridad pública.
Esta nueva forma de violencia comenzó en noviembre de 2010, integrantes de La Familia Michoacana respondieron con narcobloqueos tras operativos federales. Desde ese año -que se tiene registro a través de distintas notas periodísticas-, las quemas de vehículos automotores entre transporte público, pesados y particulares, son utilizados para bloquear una vialidad en por lo menos 13 municipios en distintas regiones, desde la Tierra Caliente hasta el Oriente, Meseta Purépecha y el Bajío.
En Apatzingán, Morelia, Pátzcuaro y Uruapan, automóviles particulares, camiones y unidades del transporte público fueron atravesados e incendiados para cerrar carreteras y sembrar el miedo entre la población.
Aquella tarde marcó un antes y un después en la estrategia criminal, vehículos en llamas se hicieron parte del actuar para impedir avance de las autoridades.
Un mes más tarde, en diciembre de 2010, durante el operativo en Apatzingán, en la localidad de El Alcalde, en que el Gobierno Federal dio por abatido a Nazario Moreno González, "El Chayo", la respuesta volvió a ser la misma: decenas de vehículos incendiados en Morelia, Uruapan, Apatzingán, y Charo. Sin embargo en 2014 esta misma noticia de la muerte del presunto delincuente volvió a relucir con que lo abatieron.
La capital vivió el terror, con enfrentamientos, balaceras y vialidades bloqueadas por automotores en llamas.
En julio de 2011, una nueva jornada de violencia confirmó que los narcobloqueos habían llegado para quedarse. Los incendios de vehículos alcanzaron al menos ocho municipios, consolidando una respuesta de violencia que se repetiría durante los siguientes años.

Con la fragmentación de La Familia Michoacana, el surgimiento de Los Caballeros Templarios y la expansión del Cártel Jalisco Nueva Generación, las quemas de vehículos dejaron de responder únicamente a capturas de líderes delincuenciales.
También comenzaron a utilizarse para impedir el avance de fuerzas federales, proteger rutas criminales, distraer operativos y paralizar regiones completas y su objetivo principal, sembrar el miedo entre la población.

Entre 2013 y 2025, municipios como Uruapan, Apatzingán, Buenavista, Aguililla, Zamora, La Piedad, Morelia, Pátzcuaro, Zacapu, Los Reyes y Tepalcatepec fueron escenario recurrente de estos hechos, con camiones de carga, autobuses, tráileres y vehículos particulares convertidos en barricadas de fuego.
La violencia también marcó la entidad en noviembre de 2025, cuando operativos de seguridad derivaron en nuevos bloqueos y vehículos incendiados en carreteras de los municipios de La Piedad, Zamora, Pátzcuaro y la región de Morelia.
El 17 de noviembre de 2025, en total fueron 17 los tramos carreteros bloqueados y 25 los vehículos quemados por el crimen organizado, ataques que fueron respuesta a un operativo de las autoridades para detener a un presunto objetivo delincuencial.

El episodio más relevante ocurrió en febrero de 2026, cuando un operativo federal en Jalisco que culminó con el abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, máximo lider del CJNG, desencadenó una reacción criminal que alcanzó a Michoacán y otras entidades del país. Se registraron cientos de bloqueos, incendios de vehículos y cierres carreteros, considerados entre los más coordinados y extensos de los últimos años.
Hoy son ya 16 años después del primer narcobloqueo, este jueves, el municipio de Zinapécuaro vuelve a ser escenario de violencia, durante la madrugada fueron incendiados al menos dos automotores tras una serie de tiroteos entre grupos delictivos.
Los grupos criminales han cambiado de nombres y liderazgos, pero la estrategia permanece: incendiar vehículos para sembrar miedo, paralizar la movilidad y enviar un mensaje del poder de fuerza que poseen para desafiar al estado.





