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MORELIA, Mich., 17 de octubre de 2026.- Abordar un tema tan doloroso como la violencia sexual, pero tratando de buscar la esperanza, la empatía y la amistad en una situación compleja, fue la intención de Fernanda Tovar para la creación de la película Chicas tristes, misma que se presenta en la edición 2026 del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM).
Durante una rueda de prensa, la cineasta explicó que la historia sigue a dos jóvenes que entrenan para una competencia de natación, cuando una de ellas sufre un abuso sexual que desgasta el vínculo de amistad entre ambas y pone en riesgo su lugar como deportista.

Ante ello, destacó la importancia de la natación como uno de los ejes narrativos de la película, ya que “genera una oportunidad para dialogar sobre cómo la violencia atraviesa el cuerpo”, pues es una actividad que expone el cuerpo al utilizar traje de baño.
En este sentido, tanto el agua como el cielo juegan un papel fundamental en la trama como representaciones externas de lo que ocurre dentro del mundo interno de los personajes. “Los panes del sándwich son el cielo y el agua y en medio están todas estas personas tratando de entender la vida”, puntualizó durante su participación.
La directora detalló que su intención no era retratar una violación desde esta idea de “un desconocido que te agarra en un callejón oscuro”, sino hablar de violencias comunes que tienen lugar en una sociedad patriarcal y que frecuentemente se viven en silencio.
La propuesta invita a cuestionar hasta qué punto una persona es una excepción o forma parte de una estructura que normaliza determinadas conductas. “El cambio no viene de señalar al individuo, sino de señalarnos como una sociedad que construye violadores”, dijo.

Explicó que el título de la película cambió de Una chica triste a Chicas tristes, al reconocer una tristeza compartida que permanece oculta y está vinculada con experiencias de violencia de las que poco se habla.
“Yo sentía que hay una tristeza medio secreta y medio invisible que compartimos las mujeres”, señaló. Desde esa perspectiva, la película busca encontrar destellos de esperanza en medio de circunstancias complejas, a través de la amistad y la disposición de acompañar a quien atraviesa una experiencia dolorosa.
Por último, destacó la importancia de que exista alguien dispuesto a escuchar y a ayudar a mirar de otra manera aquello que parece imposible de comprender y subrayó que el esfuerzo por dialogar y respetar las experiencias ajenas merece reconocimiento, incluso cuando no se logra entender por completo el dolor de la otra persona.




