Lanzará Canaco Morelia programa Impulsa y Gana, en octubre
MORELIA, Mich., 26 de enero de 2026.- En una evaluación de la economía de México analistas consideran que aunque hay buena expectativa hay una falta de señales de certidumbre regulatoria, respeto a contratos y una estrategia creíble de finanzas públicas.
De acuerdo con el analista Enrique Quintana, en su artículo divulgado en la revista News IMEF, considera que será complicado que el recurso privado asuma el papel que se requiere para elevar el crecimiento, pese a que la economía mexicana mostró un desempeño mejor al previsto.
Respecto al Indicador Oportuno del Consumo Privado referente a diciembre mostró un crecimiento anual de 4.9 por ciento, superior a la registrada en meses previos lo que establece que pese al endurecimiento monetario acumulado y a la desaceleración del ingreso real, los hogares mantuvieron una tendencia al gasto, mayor a la anticipada.
En el apartado de crecimiento económico se establece que podría darse entre 0.5 y 0.7 por ciento, que aunque sigue baja se visualiza más realista, pues históricamente señal que en México, el primer año de cada nueva administración, suele ser económicamente débil.
En 2019, el primer año del gobierno de López Obrador, la economía cayó -0.1 por ciento, aun antes del impacto de la pandemia. En 2013, con Enrique Peña Nieto, el PIB creció apenas 0.9 por ciento, muy por debajo del 3.6 por ciento con el que cerró el sexenio de Felipe Calderón, reflejando un freno inicial en la política de gasto y en la inversión.
Con Felipe Calderón se tuvo el mejor arranque económico del siglo 21: en 2007, pese al conflicto poselectoral, el PIB creció 2.1 por ciento. Vicente Fox inició su gobierno en 2001 con una caída de -0.5 por ciento, en medio de la recesión, y la debilidad se prolongó casi dos años, por lo que lo ocurrido en 2025 no es distinto a la tendencia establecida.
Ante ello el analista refiere que el panorama para este 2026 se prevé complejo, con crecimiento mundial moderado, tasas de interés que bajan lentamente, tensiones comerciales persistentes y un proceso de revisión del T-MEC que añade incertidumbre.




