Arranca este jueves la décima jornada de la Liga de Expansión
MORELIA, Mich., 29 de mayo de 2026.- Vaya revuelo han causado las declaraciones del seleccionador nacional mexicano, Javier Aguirre en donde afirma que las cosas en el Mundial están de pechito para México.
Es verdad que vimos a un seleccionador nacional distendido al extremo, rodeado de los ex futbolistas, Cuauhtémoc Blanco, Isaac Terrazas y Germán Villa, un programa en Youtube donde estos sacan provecho de sus relaciones para tener entrevistas exclusivas como la de Aguirre.
El técnico mexicano dijo textualmente, “Cuando vi el rol, el calendario, los partidos en casa, dije, está de pechito para no dejarla ir, eso le estoy diciendo a mis jugadores”.
Para quien no domine el argot futbolero, al decir de pechito, regularmente se refiere a que el balón está a modo para pegarle a gol, en el caso de Aguirre lo que dijo es que las cosas están puestas para hacer un Mundial excepcional.
A partir de la amplia difusión de esas declaraciones, se han dejado caer en cascada críticas y hasta preocupación por lo que venga en el Mundial; que si es una fata de respeto a los rivales, que no hay sustento para soñar en grande con el proceso que se ha tenido, que no hay que ilusionar al aficionado.
Yo por el contrario, creo que lo primero que debe tener un atleta de alto rendimiento es el compromiso, el verbal y después el de los hechos, la acción que refleja que no solo se quiere, que también sé puede.
Muchos de los que hoy cuestionan a Javier Aguirre, por no ser políticamente correcto, son los mismos que afirman que el Mundial no calienta ni ilusiona a nadie, que además de ser un Mundial caro, la selección mexicana no genera emoción.
¿De verdad se le falta al respeto a Corea del Sur que es la selección número 25 del ranking de FIFA, Sudáfrica que es la número 60 o Chequia que está en el puesto 40? México es el sito 15 y por ello tener la meta de meterse a los primeros ocho, no es un sueño, es una obligación.
En más se tres décadas de ejercicio periodístico he identificado dos palabras a las cuales los futbolistas les tienen pavor: Obligación y fracaso, a los dos le dan la vuelta, la primera define una responsabilidad y la segunda califica los resultados.
Si Aguirre hubiera optado por la respuesta lógica y evasiva, hoy las críticas serían igual de severas por no comprometerse ni generar expectativas en la afición, por echarle agua fría al sueño mundialista.
Hoy Javier Aguirre tendrá conferencia de prensa, en Pasadena, California, previo al partido de mañana ante Australia y evidentemente será cuestionado sobre sus declaraciones.
Al Vasco hay que pedirle que no meta reversa, que no justifiqué, por el contrario, que reafirme que el fútbol mexicano está frente a una oportunidad única de trascender y para hacerlo, los que son responsables de ello, jugadores y técnico, deben estar convencidos de poder hacerlo, de comprometerse, lo que venga después es otra cosa. ¡Vasco, no metas reversa!




