Jugará Atlético Morelia-UMSNH doble cartelera en casa este viernes
MORELIA, Mich., 13 de septiembre de 2026.- Miriam Cabas cayó de pie ante la afición taurina de Tabacundo, cantón de Pedro Moncayo, en Ecuador, al estructurar una gran faena al tercero del encierro, un novillo toro que se dejó meter mano, y al que la novillera gaditana le pinceló pases de aquí hasta allá, de cabeza a rabo, y se lo pasó muy ceñido al pararse con singular prestancia en los terrenos donde huele a cloroformo.
Fue una corrida popular mixta, en la que la gaditana recibió dos rosas con vuelta al ruedo, justo premio por su toreo emotivo, imantado y de seda. De suyo fue una corrida en la que todos los alternantes fueron galardonados. Al matador colombiano Paco Céspedes le fue entregada una flor y, por lo hecho ante su segundo, escuchó palmas; a la vez que el ecuatoriano Paul Játiva alzó dos premios por su primero y fue ovacionado.
Fue una corrida popular mixta y, por lo tanto, incruenta, porque en Ecuador el toreo a la usanza española está prohibido. Sin embargo, en las provincias, la fiesta brava es fundamental en los ámbitos de sus festividades civiles y patronales, así tenga que mantener una fuerte disputa con las autoridades. Y, hasta ahora, el empuje popular ha logrado que en sus celebraciones se incluya la fiesta brava, aunque con sus singularidades.
Los matadores Paco Céspedes y Paul Játiva lidiaron a la portuguesa dos toros de distintas ganaderías cada uno. Miriam Cabas, por su parte, tan solo novilleó un cornúpeta, porque el segundo de su lote salió de chiqueros e inmediatamente dejó ver que traía mucho sentido, por lo que el público y el juez de plaza coincidieron en que debía ser regresado. Al no haber toro de reserva, la novillera poderdante de la empresaria Tomasina tuvo que conformarse.
La corrida se realizó en el marco de la Feria Internacional de la Rosa “Pedro Moncayo” 2026. El programa comprende un serial taurino en el que al ser incruento, en caso de que los toreros y/o los novilleros merezcan ser premiados, se les entrega una o dos rosas, correspondientes a una o dos orejas, amén de que es el juez el que determina si, además, se les premia con vuelta al ruedo. Así sea.




