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MORELIA, Mich. 30 de agosto de 2026.- El coletudo moreliano Vladimir Díaz fue apaleado por Adagio, un excelente novillo de la ganadería tlaxcalteca de Haro. Lo achuchó en repetidas ocasiones, exhibió la falta de recursos y la poca cabeza del chaval, lo conmocionó, lo mandó a la enfermería y, al final, el noble y bravo cornúpeta se fue inédito al destazadero con dos pinchazos y un bajonazo. El público, más por identificación con el caído que por méritos de este, lo hizo dar vuelta al ruedo.
Fue la primera novillada de la Copa Pana 2026, en la Plaza de Toros Rodolfo Rodríguez “El Pana”, coso que se alza en Apizaco Tlaxcala, donde cuatro novilleros recibieron su gran oportunidad, a saber: Omar Mora, Vladimir Díaz, Julio Ventura y Antonio Peláez, para los que se mandaron 4 novillos de la casa ganadera ya mencionada, propiedad de don Antonio de Haro González, ubicada ésta en el rancho La Laguna, allí en Lázaro Cárdenas, Tlaxcala.
Omar Mora, en calidad de primer espada, le dio un saludo capotero a Cucurucho, novillo con 410 kilos, exigente y claro, al que recibió de hinojos en los medios, donde le pinceló una larga cambiada; de pie se explayó con verónicas, chicuelinas y una revolera invertida. Su faena de muleta fue variada, con algunos matices plausibles, principalmente por la derecha, pero sin redondear. No estuvo fino con el acero. Salida al tercio.
El segundo de la tarde, Adagio de nombre, novillo marcado con el 333 del fierro de De Haro registró 400 kilogramos de músculo y bravura, pronto y claro de embestida, mismo que le tocó en suerte al novillero moreliano Vladimr Díaz, quien lo recibió con la tlaxcalteca y buena brega rematada con media verónica; después le pinceló un vistoso quite por chicuelinas ceñidas que remató con una revolera. Cubrió el segundo tercio a lo Uriel Moreno, bueno, al menos lo intentó y pegó dos pares al violín, mas, al querer dejar uno al quiebro se echó al novillo encima y éste le pegó vuelta de campana.
El michoacano regresó aturdido para la faena de muleta, intentó infructuosamente hacerse del cornúpeta, le pegó dos, tres derechazos, pero nuevamente se lo echó encima, salió por los aires en vuelta de campana para caer fea y pesadamente en la arena, quedó inmóvil, sin conocimiento, conmocionado, fue llevado a la enfermería, de donde regresó después de 10 minutos, más por no inconsciencia o necedad que por valor. Anduvo a mal andar y recibió otro achuchón. Se levantó, pegó derechazos y lució tres naturales de buena arquitectura, los que remató con un pase de pecho con la mirada en el tendido.
El novillo lo apretó y Vladimir cayó de rodillas, quedó a merced del astado y, nuevamente, otro achuchón, pero… El michoacano regresó a la escena para dibujar tres manoletinas, luego de las cuales se fue imprudentemente del burel porque le dio la espalda, lo perdió de vista, y el novillo se arrancó, lo embistió, le pegó otra terrible voltereta. Maltrecho, el novillero moreliano se tiró a matar, pinchó dos veces y concluyó con un bajonazo.
Adagio era un novillo para triunfo grande, pero se fue inédito porque le faltó torero. Por esa identificación natural del público con los débiles, llevó al coletudo a dar vuelta al ruedo al ruedo. Los restos mortales de Adagio fueron premiados con vuelta.
Lo mejor de la tarde-noche lo realizó el novillero yucateco Julio Ventura “Venturita”, novillero con ángel que cayó bien parado ante el público de Apizaco. El chaval se gustó y gustó, conectó y dibujó tandas de buen calado, ofició aceptablemente con el acero y cortó una oreja para alzarse como el único triunfador de la primera Corrida de Novillos de la Copa Pana 2026, por lo que ganó su pase a la final del certamen.
Antonio Peláez, por su parte, derrochó voluntad y entusiasmo propios de un chaval con hambre de triunfo, no se arredró ante las exigencias del De Haro, lo supo llevar y pegarle buenas tandas por ambos perfiles. Cierto, tuvo momentos de apremio, pero el chaval demostró cabeza y salió avante. Falló con el acero, escuchó dos avisos. Silencio.
Primera novilla de la Copa Pana en la Plaza de Toros Rodolfo Rodróiguez el Pana”, enclavada ésta en Apizaco, Tlaxcala. Buena entrada en tarde noche adecuada para la práctica de la fiesta brava. Se lidiaron 4 novillos de De Haro de juego desigual, muy bueno el segundo, el que tocó en suerte al moreliano Vladimir Díaz, quien no estuvo a la altura, y recibió paliza aleccionadora. A los restos mortales de Adagio se les premió con vuelta al ruedo.
Omar Mora: Ovación tras aviso.
Vladimir Díaz: Vuelta tras aviso.
Julio Ventura: Oreja.
Antonio Peláez: Silencio tras dos avisos.




