Conquista Kimberly Sandoval bronce para Michoacán en el Boxam de España
MORELIA, Mich., 30 de noviembre de 2025.- Lo que debía ser una tarde solemne, de memoria y respeto, está convertido en una escena de tensión que obligó a detener el Ajax vs Groningen apenas al minuto 5, cuando las bengalas comenzaron a caer desde las gradas y el árbitro ordenó suspender el partido de inmediato.
Los equipos apenas se acomodaban en el campo cuando los primeros destellos encendidos cruzaron el aire del Johan Cruyff Arena. En lugar de apagarse, las provocaciones fueron aumentando y el juez central aplicó el protocolo: todos al centro, silbatazo, partido parado. Desde entonces, ya van más de 20 minutos sin acción, mientras las autoridades del estadio evalúan si existen las condiciones para retomar el encuentro.
La paradoja es amarga. Justo este domingo el club local realizaba un homenaje a un aficionado fallecido recientemente a consecuencia de una bengala. Una ceremonia que buscaba crear conciencia se convirtió, apenas minutos después, en la demostración de que el mensaje todavía no cala en algunos sectores de la afición.
El ambiente permanece tenso. Elementos de seguridad se desplazan por las tribunas intentando identificar los sectores donde se originaron los disturbios, en tanto los equipos permanecen en vestidores a la espera de una decisión final. Desde la directiva del Ajax se ha insistido una y otra vez en que los actos con bengalas no solo están prohibidos, sino que representan un riesgo real y ya comprobado.
Mientras tanto, miles de aficionados permanecen en sus asientos, algunos frustrados, otros incrédulos ante la interrupción de un duelo que prometía intensidad deportiva y terminó marcado por la imprudencia. No se descarta que la suspensión pueda prolongarse o incluso convertirse en definitiva si no se logra restablecer el orden.
La jornada, que debía servir para honrar a un seguidor caído, termina recordando con crudeza por qué la seguridad en los estadios europeos sigue siendo un desafío permanente.




