Jugará Atlético Morelia-UMSNH doble cartelera en casa este viernes
ZACATECAS, Zac., 7 de septiembre de 2026.- Anoche, en la Monumental de Zacatecas, se vivió un concierto torero de ricos matices, en el que se elevaron como máximos triunfadores los diestros Leonardo Benitez y Federico Pizarro, artistas que desorejaron al toro de Marco Garfias que, a cada uno, le salió en el sorteo: Con un apéndice en sus alforjas también fueron victoriosos Paco Doddoli y Alfredo Gutiérrez. A su vez, Alfredo Gómez “El Brillante” y Hernán Ondarza, por sus faenas bien estructuradas, dieron vuelta al ruedo.
Todos triunfaron, todos, por eso el respetable que, a pesar de la lluvia que desde temprano se dejó caer sobre esa Monumental Plaza de Toros de Zacatecas, inaugurada el 5 de septiembre de 1976, se hizo sentir jubiloso durante el desarrollo del evento. Mas fue el Maestro Leonardo Benitez el que marcó la diferencia, aquel que estableció las notas más altas porque imprimió a su faena entusiasmo, alegría, satisfacción, creatividad, inventiva, mando y sabiduría sostenidos sombre un valor sereno y arte bello.
El León de Caracas inició de rodillas ante la embestida alegre de “Pórtico”, novillo toro de Marco Garfias, al que le dibujó una larga cambiada que inmediatamente hizo erupción en la garganta de la audiencia, porque provocó el sonoro “¡olé!”. El maestro de origen venezolano con hondas raíces en nuestro país se erigió para estructurar una faena regia, por diversa, amplia, emotiva. Fue, la de Benítez, una cátedra de bien torear, de responsabilidad torerista y de entrega sin cortapisas. Ofició bien con el acero. Dos orejas.
Federico Pizarro, desde que se abrió de capa, bordó su tauromaquia sobre una técnica sólida. El defeño llevó con clase, con categoría, con mando a “Capitel”, un burel que exigía, que traía lo suyo. El diestro imprimió mucha cabeza para estructurar una faena de estudio y cátedra. Técnica, sí, depurada, de un torero que supo atemperar las rispideces del de Marco Garfias, al que llevó de a poco hasta hacerse cabalmente de él y meterlo a su muleta. Estocada. Dos orejas.
Al uruapense Paco Doddoli no le fue bien en el sorteo, le tocó en suerte un toro, toro, de 446 kilos, con mal genio, manso, probón y suelto que desarrolló sentido. El maestro de la Perla del Cupatitzio tuvo que bregarlo mucho, pegarle doblones y pases de uno en uno para evitar los derrotes constantes. El peligro seco fue el ingrediente que tuvo que lidiar con sabiduría el presidente de la Asociación Nacional de Matadores, quien ofició excelentemente con el acero, al dejar, recibiendo, estoconazo que hizo rodar al de Marco Garfias. Una oreja.

Alfredo Gutiérrez, el más joven de los alternantes, no desentonó; estructuró una faena de proyección, alegría, gusto y mando. Hilvanó, sin rupturas, ni rispideces, para conectar fuertemente con el respetable. Se le vio y vivió entero, dueño de situación y circunstancia, explotando a plenitud los atributos del buen cornúpeta de Marco Garfias. Obsequioso, el defeño realizó una entrega variada, artística y sentida. Pinchó en hueso dos veces y pasaportó de estoconazo que hizo rodar sin puntilla a “Rosario de Plata”. Una oreja.
Alfredo Gómez “El Brillante” entró de último momento al cartel, en sustitución de Manolo Mejía, quien fue fracturado por un toro de Boquilla del Carmen, en los chiqueros de la plaza, la noche del desembarque. En su calidad de sustituto, el oriundo de la capital del país, ofició anoche como primer espada y lo hizo con altas calificaciones. Desarrolló un trasteo aseado, sedoso e imantado con dibujos de alta gama torera. Corrió la mano con sabor, hondura y consistencia para establecer que el arte nunca se va. No pudo redondear con el metal y dio vuelta al ruedo de mucha fuerza.
Al regiomontano Hernán Ondarza lo trató bien la diosa fortuna, porque le tocó “Campanero”, toro de 434 kilos, bravo, claro y con transmisión, al que bordó espléndidamente por los dos perfiles, llevándolo siempre asido a su muleta. Fue, la suya, una comunión con el toro de Marco Garfias y con el respetable, por lo sentido de su diseño torero, por ello los olés, de allí la ovación. No estuvo certero con la toledana y perdió las orejas que tenían ganadas. Vuelta al ruedo.
QUITES
Al matador michoacano Antonio Mendoza se le concedió alternar en quites autorizados por los maestro Paco Doddoli y Alfredo Gutiérrez, los que diseñó con valor, arte y hambre de mostrarse para establecer un “¡Presente!” y “Aquí estoy” para el que quiera mandar, para cualquier cartel. El toro del matador uruapense, ese que desarrolló mucho sentido, le dio una vuelta de campana, pero Toño Mendoza ni se inmutó. Después, con el del defeño Gutiérrez lució con el quite de oro, caleserinas y gaoneras de esplendida arquitectura.
REDONDA
Al final el público salió toreando de la Plaza Monumental de Zacatecas, ese escenario taurino en el que se vivió un Festival del Recuerdo redondo, allí, donde la noche de este lunes, a partir de las 19:00 horas, se darán dos manos a mano en el que será el tercer evento de los ocho programados y estructurados por Don Bull Produncions. Será una novillada de corte internacional con las actuaciones de los rejoneadores Rafael Ayala y André, así como de los novilleros de a pie Morales Ramos y Miriam Cabas. Que Dios reparta suerte y… Así sea.




