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MORELIA, Mich., 5 de febrero de 2026.- El ciclo menstrual podría influir en la capacidad de recuperación de lesiones deportivas en mujeres futbolistas, revela un estudio realizado por Eva Ferrer para la revista Fronteras en el deporte y la vida activa.
La investigación se centró en 33 jugadoras de fútbol de élite, con edades entre 25 y 27 años, a las cuales se les realizó un seguimiento prospectivo del ciclo menstrual mediante una herramienta digital basada en un calendario, registrando tanto los entrenamientos como los partidos entre 2019 y 2023. En total, se analizaron 852 ciclos menstruales a lo largo de cuatro temporadas.
De los 852 ciclos analizados, se registraron 80 lesiones: 18 durante los partidos y 62 durante los entrenamientos, que corresponden al 22.5 por ciento y 77.5 por ciento respectivamente.
Asimismo, las lesiones que se analizaron fueron el 57.5 por ciento musculares; el 30 por ciento ligamentosas y el 12.5 por ciento tendinosas. Las lesiones ocurridas durante la fase de sangrado representaron el 13.7 por ciento de todos los casos.
El estudio reveló un incremento significativo de lesiones de gravedad durante la fase de sangrado del ciclo menstrual, lo que indica que, aunque las deportistas se lesionan con menor frecuencia durante esta fase, tienden a necesitar un mayor tiempo de recuperación.
“Encontramos una carga significativamente mayor de lesiones durante la fase de sangrado del ciclo menstrual, lo que indica que, aunque las lesiones pueden no ocurrir con mayor frecuencia durante esta fase, tienden a ser más graves y resultan en una mayor pérdida de tiempo”, destaca la investigación
La especialista en medicina deportiva explica que la fase de sangrado se caracteriza por niveles bajos de estrógeno y progesterona, hormonas que ejercen efectos protectores y reparadores sobre el músculo esquelético. La disminución de estas hormonas puede afectar la resistencia del tejido y la recuperación muscular, aumentando la gravedad de las lesiones.
Así, el estudio subraya la importancia del seguimiento menstrual individualizado y la consideración de factores hormonales en las estrategias de prevención de lesiones, evitando replicar los modelos de entrenamiento masculinos y, en cambio, incorporando mediciones hormonales objetivas y variables fisiológicas y contextuales amplias para optimizar la comprensión y la gestión del riesgo de lesión en las atletas femeninas.