Atlético Morelia, a mantener la hegemonía sobre Alebrijes
MORELIA, Mich., 10 de abril de 2026.- Después de su buena tarde en Las Ventas de Madrid, el Huracán de Morelia regresa a México para solventar el compromiso que tiene firmado para este sábado en la Plaza de Toros Silverio Pérez, en Texcoco, Estado de México, donde ha tenido triunfos resonantes como aquel del 22 de enero de 2023 en que desorejó al primero de su lote y al cierra plaza le cortó rabo y orejas, ambos de Vista Hermosa.
Este 11 de abril, en su retorno, Isaac Fonseca alternará con el hidrocálido Juan Pablo Sánchez y el tlaxcalteca Sergio Flores, torero de prosapia que han inscrito sus nombres en lo mejor de la baraja taurina mexicana de los tiempos que corren. De suyo, el de Aguascalientes cerró el 2025 en lo más alto del escalafón nacional y el Apizaco es poseedor de una tauromaquia que llega y conecta por el estilismo personalísimo que desarrolla en el primero y el segundo tercio.

Isaac Fonseca concluyó el año anterior en el segundo sitio del Escalafón Nacional con 32 corridas, 47 orejas y 1 rabo, además de 1 indulto. A la vez que el primer espada de este sábado, Juan Pablo Sánchez, tuvo un año redondo con 33 corridas, 35 orejas y 1 rabo, así como 2 indultos. Por su parte el diestro de Apizaco protagonizó 16 corridas y cortó 13 orejas. Esto es que se trata de tres toreros con juventud y experiencia que empujan fuerte hacia la cima.
La corrida dará inicio a las 4 y media de la tarde baló el sello de Don Bull, esto es que se rata de un evento organizado por la empresa del licenciado Pedro Haces, a la sazón uno de los defensores más decididos de la fiesta brava, dígalo si no el hecho histórico de que dio y da corridas de toros y de novillos en la Monumental de Zacatecas, donde intentaron prohibir la fiesta brava, pero él defendió a capa y espada. Y en Texcoco da el serial taurino enmarcado en la Feria del Caballo.

El encierro elegido para la corrida que aquí nos ocupa, procede de El Batán, ganadería que fue fundada con el nombre de Tierras Blancas en 1965 por don Manuel Gameros con 30 vacas y 2 toros de Mimiahuápam, misma que después de pasar por varias manos fue vendida al matador Gabino Aguilar en 1984 y, a la muerte de éste, pasó a manos de sus hijos José Ignacio, Francisco y Magdalena Aguilar. Así sea.




