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MORELIA, Mich., 13 de enero de 2026.- Miriam Cabas trazó una faena de ensoñación al cierra plaza, para establecer un rotundo quién vive en Arandas, Jalisco, llevar al indulto El Buki (espléndido ejemplar de Puerto del Cielo), entronizarse al centro de la aclamación generalizada de la afición que se retrató en las gradas, recibir rabo y orejas simbólicas y elevarse como máxima triunfadora de la corrida mixta, misma en la que el rejoneador Tarik Othón cortó tres orejas montado en su galanura a caballo de temple y fondo; a la vez que la matadora Paola San Román recibió dos orejas al quinto de la tarde.
Cuando todo se alinea en el universo para la comunión taurina, se firman las faenas memorables como la que con pincel de punta fina sobre lienzo de terso acento pinturearon la novillera gaditana y El Buki, novillo toro de Puerto del Cielo. Comunión de quintaesencias por la suma de atributos del astado que iba y volvía con empuje, cadencia y bravura, y la sutileza e inspiración de la poderdante de Tomasina que envolvía en su seda y terciopelo ese obsequio celeste que el destino le había puesto en su camino para su gusto y placer junto al de toda la tribuna.
Miriam Cabas en el epicentro de la unción por sus suaves y hondas pinceladas, su manierismo estructural que le permitió llevar a El Buki a expandir la real esencia de simientes puras de Cortina Pizarro y Llaguno. Garbo, donosura y mando ante embestida, poder y bravura del astado, lo que eclosionó a la altura del arte efímero para establecer el oxímoron en lo inolvidable, ya por su saludo a la verónica y un quite por faroles. Ya en la faena de muleta: ritmo, acompasamiento y dimensión para los largos y sonoros olés a lo mexicano y la exclamación de “¡torera, torera, torera!”; cierre apoteósico con dos tandas de derechazos de rodillas y… ¡El vuelo naranja para el indulto!
Ante su primero, tercero del encierro, otro guapo ejemplar de Puerto del Cielo, Miriam Cabas había estado en su esencia, su autoexigencia y su conciencia. Pintureó lances de luz y esculpió pases por diestra y, esplendidez, por siniestra para crear una sinergia y conexión con la gente que ocupó más tres cuartos del aforo. La obra estaba hecha y solo faltaba el colofón necesario, sin embargo, no redondeó en la suerte suprema. Ovación.
REJONEADOR
Abrió el joven torero a caballo Tarick Othón y, lo hizo con la gallardía que le es tan característica, en lomos de “Joselito”, recibió a “Buen Padre” de Cerro Viejo, toro de buena tranco y recorrido con el que inmediatamente se acopló por su embestida clara. Sobre “Divino” el queretano elevó la apuesta para cerrar espacios y torear con la grupa, realizar quiebres y establecer líneas sin asomo de duda. Cambió de jaca para reaparecer en “Mónaco” a efectuar un trazado geométrico rematado en piruetas a manos libres; la nota de conclusión fue sobre “Espartano” y pegar coronación carmesí en procesión con aplomo y puntualidad que le fue aclamada. Una oreja.
El tono había quedado en lo alto y Tarick Othón no quiso darse ocasión de que bajara ni un ápice, por ello a “Ganadero” le marcó tiempo, distancia y velocidad precisas a fin de que la confluencia fuera de lucimiento y rejones de avivamiento precisos; sobre “Divino”dio los lados imantados para llevarse asido a ijares al de Cerro Viejo para la explosión sonora del respetable; “Sargento” fue la contribución ideal para pegar las banderillas a deseo y placer; y, en el cierre, “Toreto” y él fueron unidad para colocar tres rosas y lograr desenlace discoidal. Fuerte petición; y 2 orejas merecidísimas.
LA QUERETANA
Paola San Román tuvo que lidiar con lo menos potable del encierro y hacer gala de torerismo para sacar los mejor de “Buen Amigo”; buena recepción capotera y lucimiento con navarras; con la muleta desarrolló un bordado derechista para establecer su buen compás y sello, pero no pudo encumbrar porque el de Cerro Viejo se vino a menos y se pegó a tablas, donde la queretana insistió para exprimir lo poco que le quedaba al burel. No acertó con el acero. Silencio.
El segundo de su lote no amparó el pronosticado santo y seña para un quinto con atributos, habida cuenta que acusó limitaciones y falta de alegría y conexión, empero la torera queretana insistió, estructuró, expuso e inventó en la verdad de su toreo hasta ganarse a la audiencia que valoró su ofrenda; en la conclusión el de Cerro Viejo alargó su caída; fuerte petición para dos orejas.
Triunfo redondo, triunfo grande con diversidad de matices y un público ganón que se fue toreando de la plaza con memoria emocionada:
Tarick Othón: Oreja, 2 orejas.
Paola San Román: Silencio, 2 orejas.
Miriam Cabas: Ovación, 2 orejas y rabo simbólico por el indulto de “El Buki”.
Se torearon 4 astados de Cerro Viejo y 2 novillos de Puerta del Cielo. Así sea.




