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MORELIA, Mich., 3 de febrero de 2026.- Tarde triunfal en la Feria de la Candelaria en San Julián, Jalisco. La novillera gaditana Miriam Cabas indultó a Capillita, número 152, con 360 kilos de Cerro Viejo, por lo que fue premiada con rabo y orejas simbólicas.
Por su parte el matador de toros meridiano André Lagravere El Galo desorejó a un bello ejemplar de la misma ganadería jalisciense que pasta en el Rancho Los Burrales de Villa Obregón, propiedad de los sucesores de don José Franco Martín, cuyo representante es Alfonso Franco Tostado. La española y el mexicano fueron paseados a hombros.
Miriam Cabas continúa en la senda del triunfo en esta que es su primera campaña mexicana. Desde su llegada a nuestro país, en septiembre del año anterior, la poderdante de la empresaria Tomasina ha registrado triunfos concatenados y evoluciones evidentes en su manera de interpretar el toreo, lo que ahora tiene mucho qué ver con el magisterio que le da el matador de toros venezolano y mexicano Leonardo Benítez. Eso y las bases del toreo a la española que trae la española están dándole buenos dividendos.
EL INDULTO
Capillita, segundo de la tarde y primero del lote de Miriam Cabas, resultó ser un ejemplar con muchas bondades y fortalezas adecuadas para hacerle faena, lo que fue muy bien leído por la novillera, quien le dio buen saludo capotero para entenderlo, enseñarlo y mandarlo, ya con la muleta le estructuró la faena ideal para su recorrido, su fijeza y su bravura, por eso pudo ligarle hasta tres dosantinas, pegarle derechazos de aquí hasta allá y provocar el júbilo en la tribuna. El novillo se crecía de tanda en tanda y la novillera mejoraba de una a otra con ese sabor tan suyo y ese arte que suele desplegar. Cuando se disponía para la suerte suprema, el público echó a volar sus gaviotas blancas salvadoras y, entonces, el juez de plaza, convencido, sacó el pañuelo verde.
El segundo de su lote, también de la ganadería Jalisciense de Cerro Viejo, fue otro gran novillo, claro de embestida, con recorrido, que humillaba, dinámico y con transmisión. La novillera lo entendió así y nuevamente desplegó un novilleo de calidad, de conexión con el tendido; realizó una faena muy meritoria que le fue reconocida por el respetable que llenó el aforo disponible. Miriam Cabas tuvo la cabeza y los recursos para estructurar y rematar con estocada, pero el de la divisa rojo y rosa se amorcilló, se escucharon dos avisos. Aplausos.
ANDRÉ LAGRAVERE
El Galo, hijo del maestro Michel Lagravere y hermano de Michelito, abrió ante un toro reservón de Masari, ganadería que pasta en el Rancho los Sauces, allá en Tepatitlán, Jalisco, propiedad de don Mauricio Sánchez González, al que no pudo darle el saludo capotero que hubiera deseado, mas cubrió con brillantez el segundo tercio. El tercio de cierre no fue de miel en hojuelas, el toro se fue a menos, el torero poco pudo hacer y mató en el tercer viaje.
Fue ante el tercero de la tarde, segundo de su lote, que el matador de la Blanca Mérida pudo estructurar de principio a fin, cubrió los tres tercios, se lució en el primero, se mostró espectacular en el segundo y, con la muleta, estuvo espléndido con diestra y siniestra, poderoso, intenso y mandón. Eficaz en la suerte suprema, metió estocada completa de efectos inmediatos. Dos orejas.
A HOMBROS
En cuanto André Lagravere terminó su vuelta al ruedo, varios aficionados entraron a la arena sagrada y unos fueron por Miriam Cabas para levantarla a hombros y, otros, por el torero yucateco para pasearlo como a la gaditana ante la mirada, los aplausos y la complacencia del respetable que, satisfecho, gozaba del momento. Así sea.




