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MORELIA, Mich., 8 de agosto de 2026.- En la primera de la Feria de la Virgen de las Nieves, una muy larga corrida de nueve toros manchada por los obsequiosos trofeos de parte del juez de plaza, mayormente para el diestro español Fernando Adrián, el torero moreliano Isaac Fonseca le estructuró una gran faena a Quicacha de mis Amores, un muy buen astado de la ganadería trujillana Salamanca, propiedad de don Orlando Sánchez Paredes, mismo al que llevó al indulto, decisión que fue empujada por los más de 10 mi espectadores que llenaron hasta las banderas la Plaza de Toros de Coracora, Perú.
Sí, gran faena del Huracán de Morelia a un negro listón de muy buena lámina, enmorrilado, cornidelantero, muy fijo, bravo y claro de embestida que dio una gran pelea ante el caballo. Burel al que el michoacano recibió de hinojos con larga cambiada que caló hondo en la tribuna. Luego le pinceló una verónica y, al iniciar la segunda, el burel le pisó el capote y se lo jaló con la pezuña; el torero cayó en la arena, se levantó sin verse el vestido y le ligó chicuelinas y verónicas que remató con una media luminosa.
De tanda en tanda el toro se fue hacia arriba. Isaac Fonseca sabía que estaba ante un burel de grandes cualidades, por eso su faena de muleta la inició de rodillas y, así, le pinceló 7 derechazos en redondo y el pase de pecho, ya de pie selló la serie con el pase del desdén. El juez de plaza, matador de toros peruano, Jorge Domingo Tapia, mejor conocido como Koki Tapia, sacó el pañuelo azul de ordenanza para que la banda taurina empezara a tocar. Fue entonces que se escucharon música y letra de El Rey, obra de José Alfredo Jiménez.

Y crecieron toro, torero y faena, porque el burel se fue a más con fijeza, recorrido y bravura; el torero, en comunión cabal, creció con hasta 7 tandas en las que realizó un toreo variado, emotivo, valeroso y de mucha exposición. El público estalló en júbilo y acompañó los pases del Huracán de Morelia entonando sonora, monumentalmente y al unísono los versos de esa canción que precisa “Yo se bien que estoy afuera, pero el día que yo me muera, sé que tendrás que llorar”.
Fonseca agradeció con derechazos a pies juntos; naturales largos, muy largos derechazos en redondos, largos, profundos, de aquí hasta allá; molinetes de pie y de rodillas; más derechazos por abajo, martinetes, pases de pecho y, pases y más pases cargando la suerte, acompañados por el gusto, el canto y los aplausos de la multitud. Comunión total. Y el toro no dejaba de irse para arriba, embistiendo con alegría y poniendo lo suyo para la gran transmisión a la tribuna.
La multitud empezó a alzar sus sombreros y, pronto, la plaza se llenó de sombreros arriba exigiendo al juez que sacara el pañuelo naranja porque el toro se había ganado el perdón. Koki Tapia acató convencido e hizo volar un naranja encendido para decretar el indulto. Isaac Fonseca respondió con una tanda de manoletinas muy ajustadas que coronaron la grandeza del toro de Salamanca. Lo extraño fue que el juez de plaza indicara 2 orejas para el torero mexicano, siendo que había estructurado una gran faena, digna de tan buen toro. Si así lo dicta el Reglamento Taurino de Coracora está bien, si no es así, extraña más la decisión porque el juez de plaza es un matador de toros en retiro.
LARGA
Sí fue una corrida larguísima, máxime que en Coracora hay tradiciones, bellas sí, pero que alargan el evento, como esa de entrar los donantes, sus familiares y amigos a “bañar” los restos mortales del toro y tomarse la foto en el redondel. Justo, sí, también, porque los toros son regalados por gente del pueblo, lo que es, sin duda alguna, plausible desde cualquier ángulo que se le vea, ya que se trata de una Feria Taurina en Honor de la Virgen de las Nieves, de quien son devotos.
FERNANDO ADRIÁN
El primer espada de la tarde noche, Fernando Adrián, nuevamente, como en Palcamayo, fue beneficiado por las decisiones del juez, de lo que no es culpable el diestro español, quien le pinceló una buena faena la primero de la tarde, toro de la ganadería Colorado con 470 kilos, al que despachó con media estocada caída. Oreja obsequiosa.
A “Amigos por Siempre” un toro con 420 kilos, de la ganadería de San Pedro, le realizó la mejor de sus tres faenas, dejando ver su torería y, sí, ese caudal de arte del que es capaz. Fernando Adrián conectó con el respetable, tanto, que la gente empezó a pedir el indulto para Amigos por Siempre, razonablemente el juez ordenó que fuera estoqueado. El fino diestro ibérico pinchó en todo lo alto, en un segundo viaje volvió a topar con hueso, y en el tercer intento metió el acero hasta los gavilanes. Vuelta al ruedo.
Y llegó lo incomprensible. “Ibarito” fue el nombre del séptimo del encierro, toro de Campo Nuevo con 460 kilos, al que recibió de rodilla con larga cambiada; después le pegó verónicas, una media, un delantal y la revolera. Prosiguió con ayudados, derechazos, naturales, desplantes y adornos. Se tiró a matar y dejó estocada trasera y desprendida, en el encuentro el toro lo derribó sin consecuencias.
Incomprensiblemente el juez de plaza, Koki Tapia, decretó las dos orejas, siendo que el púbico no hizo petición.
JOSÉ GARRIDO
El diestro español tuvo que lidiar lo menos potable del encierro. El primero de su lote, segundo de la tarde, fue un marrajo de San José del Monte, no traía un pase, por eso abrevió y despachó de estocada en buen sitio. A su segundo, quinto del encierro, “Con Amor y Fe”, toro ríspido con 430 kilos, de la ganadería Navarrete Hermanos, le pintureó una faena de poder y sabiduría con conexión en los tendidos, lo mató de estocada de efectos rápidos. El juez, dadivoso, le concedió 2 orejas. Una era más que merecida.
Al octavo de la arde noche, “Paternal” de nombre, marcado con el 34 de la ganadería Campo Nuevo, con 420 kilos, le dio saludo capotero a la verónica. Toro brincalón, ríspido, al que había que poderle y el diestro español le pudo. Pero, en su primer intento con el acero pinchó sin soltar, en el segundo volvió a pinchar sin soltar y en la tercera intentona dejó buena ración en dos tiempos. Silencio.
MORELIANO
Como ya se precisó, el Huracán de Morelia le hizo la mejor faena al sexto de la tarde, un muy buen toro de Salamanca, mismo que fue indultado con toda justicia. El diestro michoacano fue premiado con dos orejas, igual que se premió a Fernando Adrián por una faena de claroscuros. Sí así dice el Reglamento está bien. Si no, el juez, matador de toros Koki Tapia, le robó el rabo.
Huanca II fue el nombre del tercero, toro ríspido, brincalón, incierto, muy difícil de la ganadería Casta y Sol. El diestro le buscó la condición por izquierda y derecha, el burel lo arrolló sin consecuencias. Le pinceló derechazos, naturales, ayudados y molinetes. Mató de estocada defectuosa: delantera y desprendida. El juez, dadivoso, concedió una oreja.
A cierra plaza, Bendición de la Virgen, toro difícil de la ganadería Colorado, con 420 kilos, lo recibió de rodillas con larga cambiada, de pie le saludó con verónicas y una media. Le dibujó un quite con 3 chicuelinas muy ceñidas y una revolera. Con la muleta lo recibió parado sobre el estribo y cogido de tablas, le allí esculpió tres derechazos, se bajó para rematar con otro con la diestra y un el de pecho. Luego una seguidilla de derechazos, naturales, martinetes y pases de pecho. En un descuido, cuando fue a cambiar el ayudado, dio la espalda al ruedo, el toro se le arrancó y Fonseca apenas si alcanzó a tirarle la muleta para salir por piernas. Mató de bajonazo y, otra vez, el juez dadivoso, le concedió una oreja.
DATOS
Se lidiaron toros de varias ganaderías de embestida desigual. Destacado el sexto, toro indultado; bueno el primero, aceptable el quinto. Los demás dejaron qué desear.
El juez Jorge Domingo “Koki” Tapia regaló orejas a los tres toreros y le robó un rabo a Fonseca.
FERNANDO ADRÍAN: 1 oreja, Vuelta al ruedo y 2 orejas.
JOSÉ GARRIDO: Silencio, 2 Orejas y silencio.
ISAAC FONSECA: 1 oreja, 2 orejas y 1 oreja.




