Competirán 4 equipos michoacanos en la Temporada 26-27 de la TDP Femenil
MORELIA, Mich., 16 de noviembre, 2025.- Hay veces que todo sale bien, bueno, casi todo, pero es como si el 10 fuera redondo, sin que lo haya sido. Y así sucedió este sábado en el aniversario de la Plaza de Toros Revolución de la fresera ciudad de Irapuato, Guanajuato, donde la multitud disfrutó de una corrida redonda, bueno, casi, pero la que dio para el gusto, el entusiasmo, el regocijo, el aplauso, la ovación y para salir feliz y toreando del vetusto y bello coso, porque Diego Silveti, Andrés Roca Rey e Isaac Fonseca realizaron líricos pases, épicas tandas y faena rotundas de arte y valor.
Así, en y con tardes como la vivida en la tierra de Los Hijos de la Mermelada, el placer se sube al alma y el alma se regodea en el cuerpo, porque cualquier boleto cubrió su costo y la fiesta más bellas de todas las fiestas se fortalece. El gran triunfador de la tarde fue el michoacano Isaac Fonseca, quien como Huracán de Morelia alzó una oreja del tercero de la tarde y las dos del cierra plaza, como merecidos premios a sus faenas y sus espadazos. Vaya que está que vuela el chaval, porque se arrima, se mete a donde huele a cloroformo y redondea espléndidamente con el acero.
Diego Silveti esculpió tandas de hondo acento, corrió la mano con soltura, seda y donosura, paladeó e hizo paladear pases de tul, de terciopelo y conectó, como buen profeta en su casa, con su paisanada y las multitudes que se hicieron llegar de otras ciudades como Morelia, Celaya, Salamanca, León, Salvatierra, Uriangato y Moroleón, tierras todas donde la tauromaquia tiene amores enraizados hasta la medula. El torero de la dinastía cortó una oreja y recibió fuerte ovación. De ahí una parte del casi, porque uno hubiera querido que redondeara con el metal.
Y Andrés Roca Rey, oiga usted, qué pedazo de torero, que grandilocuente en su trasteo, qué don de mando, a veces sosegado, en otras atemperado y siempre bien afinado y dueño del concierto. Se prodigó el peruano, gustó y se gustó, se proyectó y provocó placer y entusiasmo, está hecho un torero torerazo, sí señor, sí señora. Fue ovacionado por las orquestaciones sonoras que estructuró ante su lote. Y con él, la otra parte del casi, porque no pudo oficiar con la espada como intentó y quería la multitud, pero nada para el reproche y todo que agradecerle porque estuvo en mandón.
En suma: muy buen encierro de la ganadería guanajuatense de San Miguel de Mimiahuápam, con toros muy bien presentados, bravos y de buen juego, destacándose el sexto de la tarde, al que el Huracán de Morelia le dio la lidia ideal para el lucimiento de toro y torero. Espléndido, carismático, valiente, artista y efectivo el torero moreliano Isaac Fonseca, quien salió a hombros; Diego Silveti superior a él mismo, lo que ya es mucho decir, porque el hijo del Rey David toreó con sapiencia y madurez para convencer y tocó pelo con grandeza. Y Andrés Toca Rey en su elemento, que es decir en esa grandeza torera que le es dada solamente a los elegidos del olimpo.
Ah, y el público, la gente que se retrató en la tribuna, la que casi llenó el bello escenario “Revolución”(otra vez él casi que no es merma si no exaltación) muy bien, exigente y entregado, gozoso y feliz en clara muestra de que el boleto le fue pagado, porque la tarde fue redonda, aunque el casi rondó porque hubiese querido que los tres toreros oficiaran bien con los aceros para que salieran todos a hombros, lo que no sucedió, sin provocar mácula, porque él casi se quedó sólo como anécdota y no como porción en deuda. En suma, sin el casi, tarde memorable y redonda, total, salir toreando de la plaza le agregó a la tarde lo poco que faltó. Así sea.




