Vuelve a anotar Julián Quiñones en Arabia
GUADALAJARA, Jal., 4 de junio de 2026.- La Copa del Mundo tiene esa magia de provocar historias hermosas. Luiz Carlos pasea por el Centro Histórico de la ciudad de Guadalajara junto a su amigo Rogerio. Las camisetas verdeamarela delata su origen brasileño. Se toman una fotografía frente a la Catedral. Sonríen. La vida los ha traído aquí por la hermandad que sienten con el pueblo tapatío.
Brasil no jugará en esta ciudad durante el Mundial 2026. Pero esta fue la casa de Pelé en 1970. De aquí, solo salió para jugar la Final en el Estadio Azteca y conquistar la copa. La Perla Tapatía se rindió a los pies de Edson Arantes. Fue tal el cariño que nació en ese momento, que la verdeamarela volvió a la capital de Jalisco para la Copa del Mundo de 1986. Esta es una ciudad importante en su cultura futbolera.
Para Rogerio, todo es novedad. De aquí viajarán a Estados Unidos. Ya tienen entradas para todos los encuentros de Brasil. “Primera vez aquí en este país lindo. Estoy admirado, mi amigo me invitó, él tiene familiares aquí y después iremos a Estados Unidos para ver los partidos de Brasil, vamos a disfrutar de la Copa del Mundo. Aquí ya vi el Fan Fest y parece que será lindo. No fue fácil, fue muy complicado conseguir esos boletos. Estamos muy felices. Como brasileño, quiero que lleguemos a la Final… y creo que sí podemos hacerlo”, asegura.
Pero para Luiz Carlos, esta ciudad significa una gran parte de su vida. Hace 40 años, vino aquí persiguiendo el sueño de ver a su Selección en una Copa del Mundo… y regresó a su país enamorado de la mujer que hasta el día de hoy es su esposa. Una mexicana. Una tapatía que hoy espera en Brasil y que lo alcanzará dentro de unos días en Estados Unidos, para disfrutar del Mundial juntos.
“Nosotros venimos a Guadalajara, primero porque yo soy casado con una mexicana que aquí nació y yo tengo un corazón mitad mexicano, mitad brasileño. No podría dejar de pasar por aquí y disfrutar esa hermandad con México. Tenemos ya todos los boletos para los partidos de Brasil porque tenemos una porra muy grande allá, conseguimos a través de la CBF los boletos más económicos de 60 dólares cada juego. Tenemos para todos y esperemos que Brasil haga su parte”, explica.
Y enseguida, recuerda detalles de su historia de amor. “En el 86 cuando estuve aquí, la conocí. Ella era maestra de gimnasia y ahí empezamos a platicar. La invite para salir. Empezamos a salir, conocimos Guadalajara y seguimos al equipo de Brasil. Nos pasamos 45 días conviviendo y disfrutando. Regresé a Brasil. Después de seis meses ella fue para allá. Nos quedamos tres años de novios. En aquella época no había celular, teníamos que hacer cartas todos los días. Vine en el 89 para Guadalajara. Nos casamos. Y ahora estamos regresando a México, donde todo empezó”, relata Luiz Carlos.
Ahora, celebra la hermandad que siente con el pueblo de este país y se ilusiona con una Final de Copa del Mundo que ponga a prueba las dos mitades de su corazón.
“Tenemos la misma ansiedad que los mexicanos de llegar a la Final. Lo ideal sería una Final Brasil vs México, porque será una gran fiesta. Agradecemos a los mexicanos por toda la hospitalidad y el calor humano. Aquí nos sentimos en casa. ¡Abrazo a todos y viva México!”, concluye.
Un par de brasileños continúan caminando por las calles del Centro Histórico de la ciudad de Guadalajara, luego de detenerse algunos minutos para platicar con un mexicano interesado en su historia. Y es que, tratándose de la Copa del Mundo, siempre puede haber una linda historia detrás. En este caso, una historia de amor, futbol, amistad y hermandad. Esa es la magia del Mundial.