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MORELIA, Mich., 17 de septiembre de 2026.- Cuando todo se alinea en el redondel, el resultado es más que mejor por necesidad, por eso al final se firman los triunfos y el público sale toreando de la plaza, tal cual sucedió anoche en la Luz de León, donde el español Román Collado, el queretano Diego San Román y el moreliano Isaac Fonseca bordaron el toreo ante un buen encierro de San Constantino y uno de Julio Delgado, a los que les hicieron faena y les cortaron orejas.

Román Collado salió a hombro en calidad de máximo triunfador al cortarle un apéndice a cada uno de los de su lote; Diego San Román le tumbó una peluda al quinto del encierro y el Huracán de Morelia obtuvo un trofeo del cierra plaza, toro de Julio Degado que entró en sustitución de uno de San Constantino que fue protestado por el público y regresado por el juez de plaza a las corraletas.

Los alternantes bordaron el toreo emotivo, visual, el que conecta, gusta y emociona, máxime si hay un público de dulce, como se vio la tarde noche de ayer en la Plaza de Toros La Luz, de León, Guanajuato, donde se dio la Corrida de la Independencia con una modificación de vísperas en el cartel, porque Fonseca sustituyó Héctor Gutiérrez, mismo que, la semana próxima pasada, fue lesionado en San Miguel de Alende.
ESPAÑOL
Román Collado Gouinguenet estructuró dos faenas de lucimiento, buen trasteo, adornos muy toreros y desplantes. Domina el oficio y sabe ser y hacer para conectar. Hizo explotar los olés de ese buen público que se retrató en tres cuartos de aforo. El valenciano aprovechó las buenas condiciones y embestidas de los de San Constantino y, de haber oficiado mejor con los aceros, habría desorejado a los dos bureles. Oreja y oreja.
QUERETANO
Diego San Román está en gran momento. Dibuja, pincela y esculpe con sabor y arte. Desde que se abre de capa pinturea imágenes toreras que motivan al gusto, obtienen la conexión con la audiencia. Es un torero con don que estructura muy bien, embarca a su antojo y manda. Entregó dos faenas de esas que se agradecen en los tendidos. Pero, el pero, no redondeó con metales. Ovación y Oreja.
MORELIANO
Ya es costumbre que Isaac Fonseca caiga bien parado ante la afición de la Plaza de Toros La Luz de León, esa que se integra por gente de la ciudad zapatera y de diversas partes de la región y del país, incluida la capital michoacana y lugares circunvecinos. Y el Huracán de Morelia responde, como respondió ayer con toreo verdad, ese en el que se toma riesgos. Se ciñó lo mismo al de San Constantino como al de Julio Delgado, les hizo faena porque volvió a su esencia, a la de exposición y variedad. No estuvo certero con el acero ante su primero y ofició mejor ante el cierra plaza: Silencio y oreja. Así sea.





