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MORELIA, Mich., 13. de junio de 2026.- Una de las escenas más insólitas y divertidas de la temporada del béisbol nacional se vivió este sábado durante el encuentro entre Charros de Jalisco y Diablos Rojos de México, cuando un pelotero escarlata chocó de lleno contra una mascota que se encontraba dentro del terreno de juego mientras la pelota seguía viva.
La curiosa acción ocurrió en la cuarta entrada del encuentro, cuando los Charros de Jalisco mantenían una cerrada ventaja de 3-2 sobre la novena capitalina, en el diamante de Zapopan, Jalisco, de acuerdo con la transmisión generada por ESPN 2.
En una jugada de foul cercana a la zona lateral, un jugador de los Diablos Rojos salió a toda velocidad en busca de la pelota. Sin embargo, en su trayectoria apareció un obstáculo poco común: la mascota del equipo local, que permanecía dentro del campo realizando labores de animación para los aficionados.
El impacto fue inevitable. Ante la sorpresa de miles de espectadores y de quienes seguían la señal por televisión, el pelotero terminó estrellándose contra la botarga, que por unos segundos pareció convertirse en un jugador más del partido.
Lo más llamativo vino después. Pese a la evidente interferencia en la jugada, los árbitros no decretaron out, tampoco señalaron alguna infracción y mucho menos ordenaron la salida de la mascota del terreno de juego.
La transmisión captó el momento exacto del choque, provocando de inmediato risas en las tribunas y una avalancha de comentarios en redes sociales, donde aficionados cuestionaron cómo una botarga pudo participar involuntariamente en una acción de juego sin que existiera alguna consecuencia reglamentaria.
Mientras los jugadores retomaban la normalidad del encuentro, la mascota salió prácticamente ilesa del incidente y continuó con su espectáculo, convirtiéndose en una de las protagonistas inesperadas de la tarde.
Más allá del resultado parcial, la escena ya se perfila como una de las imágenes más curiosas de la campaña: una mascota que intervino accidentalmente en una jugada, derribó a un pelotero profesional y abandonó el episodio sin expulsión, sin sanción y sin registrar error alguno en la estadística oficial.
Porque en el béisbol mexicano, algunas veces, ni los reglamentos alcanzan para explicar lo que ocurre sobre el diamante.