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Morelia, Mich., 19 de marzo del 2026.- La piratería de playeras de futbol es un negocio que se estima genera pérdidas anuales a industrias como Adidas o Nike por el orden de los 70 mil millones de pesos. Esto debido a que una de cada tres playeras de equipos de futbol compradas en México no es original y procede del mercado negro.
Fabricadas principalmente en China y sin registro legal de su ingreso a México, los jerseys piratas se han popularizado entre los aficionados al futbol por su bajo precio, menos de la mitad que uno original, y porque, en muchos casos a simple vista no hay diferencia en el producto, que se luce lo mismo para ver un partido en el estadio o por televisión que para disputar la “cáscara” del fin de semana.
Según reportes de la American Chamber of Commerce of México A.C. de 2025, el impacto directo de la piratería textil en México, principalmente playeras de futbol, ronda los 70 mil millones de pesos, los llamados “clones” o “premium” son las camisetas más vendidas, con precios que van de los 400 a los mil pesos mexicanos, una diferencia sustancial respecto a una prenda original, cuyo costo ronda los 2 mil pesos.
La FIFA abre el paraguas con anticipación y ya registró ante el Instituto Mexicano de Propiedad Intelectual (IMPI) 334 marcas y logos que tienen que ver con nombres, mascota y trofeo. Directamente en los hechos, las autoridades mexicanas “barrerán” 3 kilómetros a la redonda de los estadios sede y también en las zonas de Fan Fest para impedir la venta de productos ilegales.
El trabajo de registro de marca de la FIFA ante el IMPI arrancó en marzo del 2025, también hay protección de marca en los Estados Unidos de Norteamérica y Canada, países en donde la piratería textil es de un nivel menor al de México.
La piratería de playeras no es algo nuevo en los Mundiales de Futbol. El caso más famoso fue protagonizado por la selección campeona del Mundo en México 1996, que disputó el partido más importante de su historia con una playera “pirata” y hecha en México.
El técnico campeón del mundo con la Argentina en México 1986, Carlos Salvador Bilardo, era un obsesivo de los detalles, tanto dentro como fuera de la cancha no dejaba nada al azar. El equipo con Diego Maradaona a la cabeza se perfilaba para llegar a la disputa del título; ya había pasado con éxito por la aduana de: Korea, Italia y Bulgaria, jugando con la camiseta albiceleste, una playera Le Coq Sportif, 100 por ciento algodón con tecnología que permitía la transpiración y un calado minúsculo diseñado exprofeso para las altas temperaturas que Bilardo preveía en el Mundial.
Contra Uruguay y Argentina juega con la camiseta azul que no tenía tecnología, era de poliamida con mayor peso y densidad. La historia la cuenta que Salvador Bilardo puso en una balanza la playera albiceleste y la azul, encontrando una pequeña diferencia que para el entrenador fue mayúscula, Argentina enfrentaba a Inglaterra en tres días y Bilardo no quería dar ventajas.
La solución de Bilardo fue hacer agujeros a las playeras con tijeras, modificación que fue rechazada por FIFA. Dos días antes partido más importante en la historia del futbol argentino ante los Ingleses, tras recorrer varias tiendas de deportes, los argentinos consiguen unas playeras, genéricas con la etiqueta de Le Coq Sportif pero hechas en México, a las cuales se les pone el logo de marca, el escudo de la AFA y el número. La serigrafía se hizo en la casa del Store del Futbol Americano en Ciudad de México.
Como detalle adicional, los números de las playeras son claramente con diseño de futbol americano, el escudo fue cosido a máquina recortado de las playeras que Argentina utilizó en las rondas previas y es que la serigrafía de emergencia no fue la óptima. Un día antes del partido, comenzaron a despegarse, luego de un entrenamiento en que Bilardo hizo a los jugadores utilizar la camiseta para acostumbrarse a ella.
Fue con esa camiseta producto del ingenio y la obsesión, con la que Diego Armando Maradona hizo la mano de Dios para minutos después crear el mejor gol en la historia de los mundiales, los 19 segundos más recordados de cualquier partido disputado en la cancha del estadio Azteca, con los que ese grupo de futbolistas le daban a su país una suerte de revancha tras la guerra de las Malvinas, cuya herida aún estaba fresca.
En el museo Legends en Madrid, España, el más importante en cuanto a playeras de futbol en el mundo, están ambas camisetas: la de los agujeros hechos con tijeras y que la FIFA rechazó, donada por Nestor Clausen, así como también la playera pirata, la número 16 de Julio Olarticochea. Piratería pura.




