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MORELIA, Mich., 12 de agosto de 2026.- El futbol mexicano vuelve a estar en el centro de la polémica, de confirmarse, representaría un cambio histórico para el balompié nacional: la posibilidad de que México abandone la Concacaf para incorporarse a la Conmebol, en un movimiento que estaría relacionado supuestamente con el respaldo de la Federación Mexicana de Futbol (FMF) a Gianni Infantino en su búsqueda por mantenerse al frente de la FIFA.
De acuerdo con reportes difundidos en los últimas horas, la permanencia de Infantino en la presidencia del máximo organismo del futbol mundial tendría entre sus posibles acuerdos el respaldo a una eventual salida de México de la Concacaf para integrarse a la Confederación Sudamericana de Futbol (Conmebol).
La versión tomó fuerza luego de que México se desmarcara de la postura mayoritaria de la Concacaf y manifestara públicamente su respaldo a Infantino, en medio de la crisis institucional que atraviesa la FIFA. El dirigente suizo enfrenta cuestionamientos de distintas federaciones y confederaciones, mientras que la Conmebol y otras asociaciones han mantenido su apoyo.
El escenario planteado implicaría que México pudiera competir de manera regular en torneos sudamericanos, como las Copas América, Libertadores y Sudamericana, además de disputar eliminatorias mundialistas frente a selecciones de mayor exigencia competitiva.
Para el futbol mexicano, el cambio significaría abandonar una zona en la que históricamente ha tenido protagonismo para incorporarse a una de las confederaciones consideradas más competitivas del planeta.
Sin embargo, hasta el momento no existe una confirmación oficial de la FMF, Concacaf, Conmebol o FIFA que avale que México vaya a cambiar de confederación. Por ello, el posible movimiento debe ser considerado como una versión o escenario en negociación, y no como una decisión tomada.
La especulación también adquiere relevancia por el calendario político de la FIFA. Infantino busca mantener el respaldo necesario de cara al Congreso de la FIFA previsto para marzo de 2027, donde se definirá la presidencia del organismo. México ya figura entre las federaciones que han manifestado su apoyo al dirigente, pese a las diferencias que han surgido entre Infantino y varias organizaciones internacionales.
Un eventual traslado a la Conmebol tendría consecuencias deportivas y económicas de gran magnitud. México tendría que enfrentarse con mayor frecuencia a selecciones como Argentina, Brasil, Uruguay y Colombia, lo que elevaría considerablemente el nivel de sus compromisos internacionales, aunque también supondría mayores dificultades en el camino hacia las Copas del Mundo.
La posibilidad de competir de manera permanente en Sudamérica no es nueva. México ya ha participado históricamente en competencias de la Conmebol como invitado, incluida la Copa América, mientras que clubes mexicanos tuvieron presencia durante años en la Copa Libertadores. No obstante, nunca se ha concretado una incorporación formal de la FMF a la confederación sudamericana.
En ese contexto, el supuesto acuerdo entre México e Infantino abre una discusión que va más allá de una simple modificación administrativa: significaría redefinir el lugar del futbol mexicano en el mapa internacional, con los beneficios de una competencia de mayor nivel, pero también con los riesgos deportivos y políticos que implicaría abandonar la Concacaf.
Por ahora, el cambio permanece en el terreno de la versión periodística. La decisión, de concretarse, requeriría la intervención y aprobación de los organismos futbolísticos involucrados, por lo que cualquier anuncio oficial tendría que esclarecer los alcances, condiciones y calendario de una eventual salida de México de la Concacaf.




