Preservar inmuebles históricos va más allá de sus fachadas: INAH
MORELIA, Mich., 27 de julio de 2018.- Pasan de las 14 horas y la tenencia de San Nicolás Obispo parece calmada. En sus calles apenas la gente sale. Hace calor, uno seco, tan seco como las piedras que aquí se trabajan. En algunas esquinas pocos parroquianos matan la tarde y el calor con unas 'caguamas'.
A un moreliano promedio que poco conozca sobre las tenencias, le va a costar llegar a esta comunidad por la falta de señalética. Desde el camino, por Cointzio hacia esta tenencia, no hay un solo letrero que indique cómo llegar, a menos que se use algún instrumento, es decir, algún GPS del teléfono, o a la manera antigua, a oídas, preguntándole a la gente.
Las casas en los alrededores de San Nicolás Obispo y al interior de la comunidad, guardan su interior con muros hechos de piedra volcánica, algunos muy improvisados, eso sí, todos hechos de la misma piedra que usan los artesanos.
A últimas fechas, esta comunidad ha tomado fuerza porque algunos artesanos denunciaron que un proyecto de ruta turística anunciado hace tiempo por alguna administración municipal, no se ha llevado a cabo.
Sin embargo, hace unos días la Secretaría de Turismo de Michoacán, a través de la Dirección de Promoción de Turismo Social, anunció el inicio de una ruta turística por las tenencias de Morelia, que empezaría el próximo 5 de agosto, precisamente por la tenencia de San Nicolás Obispo.
Otro de los temas por los que ha tomado relevancia esta comunidad, es porque a través de las redes sociales, desde hace unos días, circula una fotografía de un molcajete originario de China que se vende en una tienda departamental, cuando los artesanos de San Nicolás Obispo son famosos por la creación de molcajetes de piedra volcánica que tienen un costo menor al exhibido en esa tienda.
La plaza principal tiene un kiosco de piedra negra y enfrente está la iglesia que, dicen, puede ser incluso más vieja que la propia ciudad de Morelia.
Inés, la encargada de abrir el templo, no se encuentra porque fue a la ciudad a ver al médico. "No tarda, dijo que como a las tres y media estaría aquí", indica uno de sus familiares, pero no llega; la visita al templo quedará para otra ocasión.
Más adentro, por las calles, se pueden escuchar martillazos y el uso de sierras eléctricas, señal inequívoca de que los artesanos trabajan la piedra para elaborar distintos objetos, y por supuesto metates y molcajetes.
Jesús Hernández Ortega, jefe de tenencia de esa comunidad, dejó en claro hace unos días que desde una asociación de artesanos de la piedra se están organizando para lograr tener la marca colectiva de los molcajetes.
En esa ocasión, indicó que hay aproximadamente 70 familias las cuales dependen del trabajo artesanal de la pirdra; 30 están asociadas y 40 trabajan de manera de independiente.
Es viernes y son las 4 de la tarde, el sol sigue en lo alto pero una nube de lluvia se revela; caen las primeras gotas. Hay muy pocos anuncios de venta de molcajetes, solamente es clara la venta en tres lugares, porque los tienen en exhibición. Sin embargo no parece una comunidad artesanal, pero sí una que espera cambios. Por ahora se encuentra en la mira mediática.




