Mini vehículos metálicos, el trabajo artesanal de un septuagenario
03 de junio de 2018
,
9:20
Luis Felipe Reynoso/Quadratín
Luis Felipe Reynoso/Quadratín
MORELIA, Mich., 2 de junio de 2018.- Se pasea pausadamente entre las mesas de los cafés y restaurantes del Centro Histórico de Morelia... Un hombre de aspecto rural de 75 años va ofreciendo unas pequeñas motocicletas metálicas a quienes se cruzan en su camino.
Se llama Bolívar Gómez Carranza, y es originario de San Lucas, "adelante de Huetamo", explica mientras se sienta a tomar un respiro. Hurga en una bolsa negra que lleva a cuestas y comienza a poner sobre la mesa del café todas las variedades de motocicletas que ha hecho en los últimos días.
Desde hace 30 años, hace pequeños vehículos con desperdicios metálicos, "es un trabajo artesanal... me enseñó un ingeniero en estructuras metálicas", dice sin dejar de sacar sus pequeños vehículos.
Afirma que hace también carritos, avionetas de la Segunda Guerra Mundial, "lo clásico", pero desde su bolsa negra solo saca motocicletas diminutas. Manifiesta que ya teniendo todas las partes cortadas, los baleros, los alambres y las piezas que necesita, puede hacer unas 10 motocicletas en todo un día.
"Se corta la lámina, se corta el alambre, se deben conseguir los baleros con los eléctricos o los mecánicos, y ya después de eso empiezo a soldar con microalambre y una plantita que se llama punteadora. Luego de eso quedan así, natural, nomás les pongo una laca transparente, para que no se oxiden, y éstas las pinto de color cobre con sombra negra", describe mientras señala un conjunto de sus creaciones.
El costo de cada una de las motos que ya exhibe en la mesa del café, es aproximadamente de 200 pesos, "ya les puedo mejorar el precio", asegura y dice que suele pasearse en Las Rosas, por las Las Tarascas, incluso visita a los grupos choppers en sus eventos, "aquí en la Catedral, los viernes llegan y ahí se ponen ellos de acuerdo si van a estar aquí en Morelia o van a salir fuera, entonces yo me traslado un día antes y allá me quedo y al otro día los espero donde van a estar", cuenta el septuagenario.
El hombre luce cansado, lleva un sombrero norteño y una camisa tipo guayabera en color claro. Tiene seis hijos. Se fueron desde jóvenes al "otro lado", indica en referencia a los Estados Unidos. Refiere que a veces le escriben y él les habla, pero no los ha visto ya. Aclara que de sus seis hijos, tres viven allá y tres están en San Lucas.
"Me ha gustado a mí el pequeño comercio y siempre he hecho estas obras artesanales, las hago y la saco a vender", explica, y reitera que puede hacer 10 al día "teniendo cortado todo, que no me falte ningún material ni baleros ni nada, ya nada más para soldarlas". En el caso de tener que hacer todo el trabajo desde el corte de material, señala que podría llevarse unos dos días en hacer esas mismas 10 piezas.
Bolívar renta un cuarto en Morelia, y los fines de semana viaja a San Lucas a ver a su familia, a su esposa. Expresa que a veces tienes suerte y logra vender una buena cantidad de sus vehículos por lo que pueda regresar antes y estar más tiempo allá. Dice tener ya su cartera de clientes, lo cual le ayuda bastante.
Termina la entrevista, bebe un vaso con agua y comienza a meter una a una las pequeñas motocicletas en su bolso negro. Agradece la entrevista e intenta regalar una de sus obras al reportero sin éxito. Agradece otra vez y se pierde entre la multitud de personas que es el Jardín de las Rosas.