Destacan el ecosistema único de Morelia para la producir cine
MORELIA, Mich., 21 de octubre de 2026.- En seis meses en el edificio rosa con azul, presentada en el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), Bruno Santamaría Razo revisita con cariño la historia de cuando a su papá le diagnosticaron VIH en los noventas cuando él era niño y cuenta cómo los estigmas asociados a la enfermedad afectaron su propia experiencia de salir del clóset como homosexual.
En conferencia de prensa, el director expuso que la cinta fue escrita durante la pandemia de Covid 19, situación que lo llevó a recordar que “en mi familia también se había sentido una sensación de dolor y miedo por otro tipo de pandemia”, compartió.
El cineasta agregó que, tras pasar un tiempo escribiendo el guión, se dio cuenta de que estaba mintiendo. Reconocerlo le permitió tener la libertad de entender que no estaba haciendo una película fiel a la realidad, sino un recuerdo permeado por el dolor y la distancia, basado en la experiencia de su propia familia.
El cineasta detalló que para hacer la película entrevistó a su papá y a su mamá sobre este episodio en sus vidas del que no habían hablado en 30 años, grabaciones que se encuentran dentro de la misma cinta. “Hay un silencio en la película que son 30 años que no se podía comentar”, agregó.
Santamaría Razó compartió que la escritura surgió de manera intuitiva, con una mezcla de puesta en escena, memoria y entrevistas, que genera un diálogo entre el pasado, el presente y el futuro.
Respecto a los detalles de la película que recrean los años noventa en México, como las revistas, las canciones y la vestimenta, indicó que hubo propuestas de los actores que contribuyeron a construir la historia.
“Había una construcción muy colaborativa que hacía que cada actriz y actor que estaba dentro pudiera habitarla”, comentó.
Ante las preguntas de los medios de comunicación, Sofía Espinosa y Lázaro Gabino Rodríguez, quienes interpretan a la mamá y al papá de Bruno, señalaron que tuvieron la oportunidad de conocer a las personas reales en las que se basan sus personajes, no con la intención de imitarlas, sino de recuperar algunos de sus rasgos.
“Tomamos algunas cosas, algunos rasgos que nos parecían importantes, como la risa, pero hubo bastante libertad”, dijo Sofía Espinosa.
Por su parte, Jade Reyes, quien interpreta a Bruno, destacó la libertad de construir al personaje desde sus propias emociones, con las que muchas personas pueden identificarse desde sus experiencias en un contexto mexicano o queer.
Así, pudo sentirse identificado con el personaje desde sus propias vivencias. “Yo podía ser yo frente a una cámara sin sentir presión”, agregó.




