Esta es la selección oficial de la 24 edición del FICM
MORELIA, Mich., 20 de mayo de 2025.- A través del Consejo Ciudadano del Municipio de Morelia, se realizó la charla Patrimonio cultural y responsabilidad, impartida por la historiadora de arte Luisa de Lachica, consejera ciudadana e integrante de la comisión de cultura del organismo.
La charla se centró en el cuidado del patrimonio y en cómo ciertos eventos, como conciertos, pueden poner en riesgo el equilibrio patrimonial en la ciudad. El evento contó con una amplia participación de jóvenes estudiantes.
La historiadora, quien fue acompañada de la gestora cultural y editora independiente, Mara Rahab, aclaró antes de arrancar su conferencia que no buscaba hacer una queja o denuncia, "sino que se entienda desde el lugar en el que este consejo tienen muchísima gente especialista en muchos temas, y creo que lo valioso es poder escucharlos, y a mucha gente de muchos ámbitos, hacer recomendaciones porque tenemos un poco de experiencia en esto".
La historiadora arrancó con datos muy básicos, dijo, y preguntó a los jóvenes si conocían sobre la Unesco, "porque hoy oímos y oímos la Unesco, el patrimonio cultural y lo que sea pero no sabemos muy bien qué es la Unesco... es una oficina que pertenece a la ONU, que es un organismo muy grande, la Organización de Naciones Unidas, pero la Unesco está específicamente abocada a la salvaguarda, puesta en valor y conservación del patrimonio cultural, entre otras cosas y es uno de los ejes de trabajo más importantes que tiene esta oficina tan grande".
En ese sentido, de Lachica Medina explicó que no solo hay zonas protegidas relacionadas con patrimonio arquitectónico, "sino vamos a ver que en México hay - y en muchos lados del mundo- muchas obras, hay muchos lugares naturales que también están protegidos ante la amenaza del deterioro, y ante la desaparición en la que se encontraba el patrimonio, deciden tomar acción", externó y explicó que en este caso se habla de patrimonio cultural, que tiene que ver mucho con la arquitectura.
Contó a los jóvenes que la solicitud para incluir a Morelia fue aprobada en la Convención de la Unesco en Túnez en 1991, y el nombramiento real se le dio el 12 de diciembre de ese mismo año, y por ello, dijo, hay una placa enorme en una plaza del primer cuadro de la ciudad que recuerda esta fecha y este suceso que costó mucho, y en el que estuvo mucha gente inmiscuida, y donde destacó el trabajo de la historiadora Esperanza Ramírez, una gran impulsora para que esto se llevara a cabo.
"Este nombramiento reconoce la importancia histórica y cultural de la ciudad especialmente, no solamente pero especialmente la conservación de sus monumentos históricos y arquitectónicos, y aquí es donde hoy tengo comentarios, porque hay eventos que al no ser bien llevados puedan tener un impacto en este patrimonio", expresó la ponente.
A lo largo de la charla, la ponente habló sobre casos de éxito en presentaciones de eventos en lugares considerados patrimonios mundiales, tanto en México como en otras partes del mundo, donde todo ha salido bien porque están bien reglamentados. En ese sentido, habló de lo que sucede en Morelia, conciertos que se realizan en el primer cuadro de la ciudad, y que pueden generar afectaciones al patrimonio.
"Me tocó ver un camión gigantesco con un ruido brutal porque es la planta de luz que tiene qué estar ahí todo el tiempo, pero es que era enloquecedor, entonces, cuál es el beneficio, hay lugares para hacer esto, esta es nuestra petición", expresó Luisa de Lachica, quien reconoció que este año notó unas mejores prácticas, pero aún falta mejorar.
Qué pasa con estos conciertos que se llevan a cabo en este pedacito del centro histórico, donde se ubica el hotel Virrey de Mendoza y finales de la Catedral, el primer cuadro, cuestionó, porque Morelia no tiene una explanada o un zócalo, pero sí tiene una plaza al lado de la Catedral, y es ahí donde se reúne mucha gente porque hacen los conciertos, expresó
"Me parece que si los estamos conscientes de que los conciertos pueden generar bienes económicos, culturales, generan un sentimiento de comunidad, todo lo que ya platicamos, también pueden ser un riesgo al patrimonio", aseveró, incluso por los decibeles utilizados que doblan la norma permitida y pueden afectar a los inmuebles.




