Falta de continuidad asfixia la danza en Michoacán: La Serpiente
MORELIA, Mich., 01 de septiembre de 2017.-Dentro de los ya tradicionales Jueves de Coloquios del Museo de Arte Colonial, y como parte del ciclo de conferencias La Compañía de Jesús en Michoacán, la historiadora Mónica Ortíz Zavala presentó en una conferencia, el legado histórico, artístico y sobre todo devocional que dejaron los Jesuitas en la zona lacustre de Pátzcuaro y en la capital michoacana. Señaló el deterioro de arte sacro en una iglesia de la zona lacustre.
Bajo el título Las devociones jesuitas en el obispado de Michoacán. Pátzcuaro y Valladolid, la ponente mostró al público presente el resultado del trabajo realizado de manera conjunta con la historiadora Teresa Servín Guzmán, en el Seminario Los Jesuitas de Michoacán, dirigido por la doctora Consuelo Maquívar.
La historiadora señaló que las fuentes que fueron tomadas en cuenta para realizar este trabajo fueron las obras escultóricas y pictóricas que aún permanecen en el templo jesuita de Pátzcuaro, además de información que existe en catálogos y documentos de archivo.
Explicó que en el caso de la investigación referente a Valladolid, les fue de vital importancia el inventario de 1773 que les ofreció el maestro Gabriel Silva Mandujano, sobre los regulares y expatriados de la Compañía de Jesús en Valladolid y que se encuentra en el Archivo Histórico Casa Morelos, además se consultaron biografías, que aluden a las misiones de San Ignacio de Loyola, además de sermones del acervo del propio Museo de Arte colonial y de bibliotecas particulares.
La investigadora señaló que la problemática a la que se enfrentaron fue la gran cantidad de imágenes devocionales que encontraron en todos los documentos que consultaron durante el trabajo, así que decieron usar la clasificación que utilizó la doctora consuelo Maquívar en su libro El devocionario jesuita, las misiones de Sinaloa.
Basadas en ese ordenamiento, las historiadoras clasificaron las devociones en tres grupos: el primero sobre las devociones que profesó del propio San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús; el segundo, las promovidas por los miembros de la Compañía de Jesús en Pátzcuaro y Valladolid; y el tercero fue las devociones y reliquias que trajeron algunos jesuitas italianos a la Nueva España.
Habló sobre los antecedentes históricos de la llegada de los jesuitas, y dentro de las teorías, se dice que Vasco de Quiroga fue causante de que esto sucediera. Sin embargo otros estudiosos no coinciden con esto, por lo que los historiadores no se ponen de acuerdo.
La historiadora indicó que la Compañía de Jesús llegó a la Nueva España en 1572 y al siguiente año, en plena celebración de la fiesta de la Asunción de la Virgen, llegaron miembros de la congregación jesuita a Pátzcuaro, como Juan Curiel y Juan Carrera.
Dijo que el Colegio de San Nicolás continuaba con la necesidad de recibir ayuda para la educación de sus clérigos, por lo cual, el obispo Juan Medina Rincón les dijo a los jesuitas que podían establecer su templo en la antigua sede catedralicia, para identificar su colegio fue utilizada la explanada de lo que había sido el centro ceremonial más importante de Pátzcuaro.
En el caso de Valladolid, a razón de que se trasladaron los poderes civiles y eclesiásticos a la nueva capital, la compañía de Jesús se instaló en el año de 1568, fundando otro colegio además del de Pátzcuaro. Éste funcionó hasta que fueron expulsados del Imperio español.
Según lo dicho por el maestro Gabriel Silva, los jesuitas no la pasaban bien en Valladolid, y no fue hasta mediados del siglo 17 que surge un proyecto para la construcción de un nuevo templo y un colegio, indicó Mónica Ortíz.
El templo fue terminado en 1695, mientras que el colegio terminó de constituirse en 1763, y con el tiempo se convirtió en uno de los centros educativos más relevantes de todo el obispado en Michoacán. Hoy en día en esas edificaciones se encuentran la Biblioteca Pública Universitaria y el Palacio Clavijero, sede del Centro Cultural Clavijero (CCC).
La historiadora señaló que este mismo jueves su hija estuvo en el templo jesuita de Pátzcuaro, donde se encuentra una de las imágenes realizada en pasta de caña, que alude a la Pasión de Cristo. La hija le mencionó a la historiadora que esta imagen se encontraba dañada en una de sus manos, y al preguntarle al responsable del templo, éste le señaló que la gente se había juntado muy cerca de la imagen tras una celebración, lo que causó que se cayera y perdiera la mano. Mantienen esta imagen dentro de la sacristía en un cuarto.
"Es muy lamentable porque la respuesta del encargado, pues es que no hay dinero para su restauración, imagínense ustedes una pieza de la época, del siglo 16", manifestó la especialista.




