Hijas del Bosque: el reino fungi desde la mirada de Otilia Portillo
MORELIA, Mich., 11 de enero de 2026.- Dos contrincantes. No se miran a los ojos solo miran al tablero. Dos contrincantes que a través de táctica y estrategia, como diría Benedetti, llevan a cabo una danza de la cual solo uno saldrá vivo. No es un juego de amor como el del poeta y escritor uruguayo, en todo caso no amor al otro sino amor al juego. Es el ajedrez.
Ahí en el Jardín de las Rosas, a un lado del bullicio de los restaurantes se concentran 12 jugadores. Hay seis parejas que van desenredando su estrategia a través de las tácticas, donde también el estudio y la concentración juegan.
Mientras tanto, el dios de la lluvia, Tláloc, vigila y también le entra al juego como en las clásicas retas. Es un rol constante que se va dando este domingo, porque aunque duelan los huesos por algún frente frío que recorre la ciudad, ahí se reúnen cada domingo al amparo del arte.
En algún momento, el dios que ya no juega por un ratito, concede una entrevista a Quadratín. Ya más terrenal, cuenta que es miembro del colectivo Jardín del Arte de las Rosas, y promueve cada domingo el arte del ajedrez de 10 a 3 de la tarde, en ocasiones se extienden hasta las 4.
Esta actividad empezó el año pasado, dice la deidad mexicana, sin embargo ha habido buena respuesta de las personas, ya que se han empezado a reunir distintos ajedrecistas algunos son aficionados y otros ya han estado en competencias nacionales ya que de esta manera entrenan. Asistir ahí a jugar es completamente gratuito.

También deja en claro Tláloc que toda aquella persona que quiera aprender el arte del ajedrez puede asistir a este lugar para practicarlo, está abierto a todos, y ha tenido tanta respuesta que incluso van niños, los cuales este domingo no se ven quizá por el frío.
En estas tertulias de juego llegan a reunirse muchas personas, y siguen llegando a lo largo del día, tanto así que se pueden juntar hasta 25 o 30 personas para estas retas de ajedrez; puro amor al arte con su jaque mate.