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MORELIA, Mich., 30 de agosto de 2025.- El Segundo Festival Desde las Miradas Originarias se consolidó como un espacio para que los pueblos indígenas narren sus propias historias a través del cine, con un enfoque particular en la defensa del agua, la tierra y el territorio.
En entrevista con Quadratín, Raúl Máximo Cortés, integrante de la Comisión de Cultura y parte del comité organizador, explicó que el festival se plantea como una alternativa frente a la narrativa occidental que suele reinterpretar símbolos y tradiciones desde fuera de las comunidades.
“Cuando un occidental representa nuestras historias lo hace desde otra estructura, con otros símbolos, y ahí se va perdiendo nuestro conocimiento”, señaló.
En esta edición participaron seis creadores originarios de comunidades purépechas, nahuas de Guerrero, mayas de Yucatán, tzotziles de Palenque y nasabis de Oaxaca, quienes acudieron de manera voluntaria.
También se recibieron materiales de Brasil, Perú, Guatemala y distintas regiones de México, sumando 28 trabajos, menos que en la primera edición, situación que los organizadores atribuyeron a la multiplicación de festivales en otras entidades.
Las proyecciones se realizaron en Tingambato, Zirahuén, la isla de Urandén y Morelia, donde se clausuró con el documental sobre mujeres que construyen procesos de autogobierno. En total se mostraron nueve trabajos seleccionados, más la proyección especial de clausura.
El cine indígena, precisó Cortés, se distingue por construir narrativas propias desde la cosmovisión comunitaria y no con fines comerciales.
La edición de este año estuvo marcada por la preocupación por la contaminación de lagos y ríos, así como la defensa del agua, aunque también se abordaron categorías sobre movimientos sociales, mujeres y feminismos, cosmovisión y territorio.
El festival se organiza sin apoyo institucional, con aportaciones voluntarias de las comunidades y autogobiernos que brindan espacios y logística.
Los reconocimientos son simbólicos, como una charola artesanal de cobre, lo que reafirma su carácter colectivo y autónomo.
“Lo que plasmamos es la historia de nuestras comunidades, nuestra sabiduría, y eso queremos compartir al mundo desde nuestra mirada, para dialogar con otras culturas y resguardar nuestros símbolos”, subrayó Cortés, al destacar que el reto es consolidar esta tradición cinematográfica desde los pueblos originarios.




