Morelia, Michoacán, México a 29 de octubre de 2026
Criptas del exconvento del Carmen guardan misterios bajo Morelia
29 de octubre de 2026
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21:30
Nicolás Juárez/Quadratín Michoacán
Luis Felipe Reynoso/Quadratín Michoacán
MORELIA, Mich., 29 de octubre de 2026.- Ni siquiera hace falta que sea de noche para que, al entrar a las criptas subterráneas del ex convento del Carmen, se genere una sensación un tanto inquietante. Este ex convento actualmente alberga a la Casa de la Cultura de Morelia (CCM), y el acceso a las criptas se encuentra en el patio conocido como del Quijote.
Pero no es un patio cualquiera; en algún momento fue incluso un camposanto como parte de la iglesia del Carmen. Allí se encontraron restos óseos que al final terminaron en estas criptas.
Nos acompaña en el recorrido Nayeli Rodríguez, quien trabaja en la CCM, pero también se ha preparado para llevar a cabo recorridos históricos y ha logrado reunir la información suficiente para que quien la escuche pueda saber de qué tratan esas criptas oscuras y húmedas.
"Esta es nuestra cripta subterránea, que está compuesta de dos partes. La primera parte, que es el altar mayor, aquí es donde se ponía el cuerpo, se hacía la misa de cuerpo presente, los novenarios, todo", explica Nayeli, quien aclara que no se puede mantener abierto al público el acceso a este lugar porque tiene que drenarse constantemente. Y es que, si bien se puede distinguir un piso muy antiguo y bello, con tonos amarillos, por lo regular tiene una capa de agua que puede ir desde unos cuantos milímetros, si se drena, hasta rebasar los 30 centímetros.
Y aquí viene el primer misterio, ya que, explica Nayeli, con la edificación de las casas y la pavimentación de las calles, la cantera, que absorbe bastante humedad, buscó una forma de sacarla.
"Y justo en el centro de nuestro altar se originó un ojo de agua".
Así es, el nacimiento de un humedal del cual, por cierto, poco se sabe.
"Se han hecho excavaciones para ver si es alguna tubería o algo y no, simplemente está brotando agua continuamente. No es agua sucia, pero tiene salitre; tampoco es agua potable, y aquí, pues, no podemos llevar a cabo ningún modelo de restauración ni nada porque el mismo salitre estaría botando la pintura y todo, así que no podemos restaurar", explica la guía.
Desde unas gradas que no permiten mojarse los pies y en la penumbra del lugar, apenas iluminado por las lámparas de los teléfonos, pocos detalles se alcanzan a ver en los muros.
Nayeli dice que hay que agudizar la vista para alcanzar a ver, detrás de un candelabro, unas alas. Hay otras formas más en la pintura original; son sus decorados, que también se van degradando con el salitre, y poco se puede hacer.
Es muy difícil estar bajando a las criptas continuamente, reconoce la guía, y tampoco es muy sano hacerlo para el personal de la Casa de la Cultura, expone.
"El estar bajando tanto tiempo todos los días llega a atentar contra la misma salud; tanto salitre, tanta humedad, por eso es que se hacen por cierta temporada", refiere.
En la penumbra se alcanza a vislumbrar un pasillo largo y más profundo, oscuro como todo ahí. Es el que lleva hacia la tumba familiar, y es que esto fue construido por un hombre con mucho dinero, don Miguel de Peredo, un español que llegó a ayudar a los religiosos y, al final, cuyos restos, junto a los de su familia, descansaron en ese sitio, para después ser trasladados a otro lado.
Al cruzar el pasillo y llegar hasta la tumba, se aprecia una lápida al centro con labrados en cantera. Es la lápida original de la tumba de don Miguel de Peredo y, a los lados, refiere Nayeli, se encuentran las argollas que formaban parte de las tumbas de sus familiares.
"Si ustedes ven todas estas argollitas, era la tumba de la familia Peredo, de los familiares Peredo".
Entre el desgaste por la humedad y el propio paso del tiempo, en esta lápida original de Miguel de Peredo se alcanzan a apreciar algunos detalles, que describe Nayeli:
"Recordemos que en aquella época, sobre todo en España, cada apellido tenía un escudo. Entonces, en la lápida tenemos el escudo Peredo. Si ustedes observan, se ven estas tres ollitas que representan el poder adquisitivo; son tres ollas de oro que representan todo el dinero que tenía, que era bastante".
Prosigue:
"Luego tenemos representado el factor de la familia con las raíces, el árbol, los animalitos; era una familia muy unida, y tenemos el aspecto religioso en la parte de arriba con la cruz y el templo. Entonces, quiere decir que la familia Peredo, pues, era una familia muy religiosa, muy unida y de bastante dinero".
Aquí viene el segundo misterio: la tumba de Miguel de Peredo está justamente por debajo del altar de la figura de la Virgen del Carmen en el templo, lo cual es algo extraño.
"Cuando ustedes vayan al templo del Carmen, verán a la Virgen ahí en su altar y, justo a los pies de la Virgen, está la cripta y, justo a los pies de la Virgen, está la tumba de Miguel de Peredo", explica Nayeli.
Lo que dice la gente es algo infundado, un rumor, incluso una leyenda: que este hombre acaudalado, por alguna razón que podría estar relacionada con algún arte oscuro o un miedo profundo, quiso ponerse debajo de una figura protectora.
Prácticamente, con esta visita termina el recorrido por la Casa de la Cultura de Morelia, antiguo convento del Carmen, una experiencia que se ofrece dos veces al año: una durante la Semana Santa y la otra en el periodo de la Noche de Muertos.