Política agrícola, elemento clave para el éxito de la economía mexicana

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Especial
06/septiembre/2014 11:53
Redacción/Quadratín
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MÉXICO, DF., 6 de septiembre de 2014.- El estancamiento de la economía mexicana registrado desde 1982 se ha caracterizado por un desempeño pobre del agro. Para lograr resultados positivos es indispensable poner en marcha una estrategia agrícola que garantice la productividad del sector, establecieron Moritz Cruz, del Instituto de Investigaciones Económicas (IIEc) de la UNAM, y Mayrén Polanco, de la Universidad de Colima.

Esto implica el apoyo gubernamental, con la instrumentación de medidas que garanticen insumos mejorados por medio del respaldo a la investigación y la educación, así como la aplicación de nuevo conocimiento y técnicas modernas.

Asimismo, es indispensable el soporte financiero, el desarrollo de infraestructura, el respaldo al transporte, la comercialización, el procesamiento y el uso de garantías, recomendaron en el trabajo El sector primario y el estancamiento económico en México, contenido en el número más reciente de la Revista problemas del desarrollo, editada por el IIEc.

El abandono del sector agrícola

En el artículo, los académicos exponen que entre 1940 y 1980 el sector primario impulsó el crecimiento del país y contribuyó al proceso de industrialización de la economía nacional. También, significó la fuente principal de divisas para cubrir las importaciones de capital, satisfizo la demanda interna de alimentos, proveyó las materias primas que requería la industria naciente y liberó mano de obra para otros sectores productivos.

Los resultados se sustentaron en una política agrícola que incluyó la construcción de infraestructura, investigación y transferencia de tecnología, crédito preferencial, seguros apoyados con recursos públicos, subsidios a insumos y un sistema de precios garantía.

A partir de 1982, la economía mexicana dejó atrás cuatro décadas de éxito para adoptar un modelo de crecimiento liderado por las exportaciones, una etapa marcada por la inestabilidad y el estancamiento económico, prolongada por más de tres décadas.

El esquema implicó el desmantelamiento de la política agrícola. Uno de sus instrumentos más relevantes, el crédito oficial, fue reducido abruptamente desde 1980 y los subsidios y la inversión en fomento agrícola se limitaron a partir de 1982.

A esto se sumó la apertura comercial de la economía mexicana. En este contexto, los precios de garantía o soporte fueron suprimidos, lo que implicó tanto la pérdida de rentabilidad del sector como del poder adquisitivo de los productores del campo.

Como resultado, el sector primario aceleró su caída, registrada a partir de 1966 por el descenso de la inversión en el sector. Entre 1970 y 2011 el PIB primario creció a una tasa cercana al dos por ciento promedio anual, cifra por debajo de los estándares registrados en la época de éxito económico, de hasta siete por ciento, refirieron.

Para impulsar la productividad y garantizar sus aportaciones al desarrollo del país se requiere una política para instrumentar y canalizar distintos apoyos a los productores. Asimismo, la protección comercial coadyuvaría de manera significativa al fortalecimiento del sector.

Esta estrategia es utilizada prácticamente por todos los países exitosos y puede ser retomada en México. Sin ésta, alcanzar un crecimiento económico rápido y sostenido será imposible, concluyeron.


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