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MORELIA, Mich., 7 de octubre de 2026.- Después de que trascendió que había un amparo para prohibir la realización de la primera corrida de toros de la Feria en Honor de San Francisco de Asís en Tlahuelilpan, Hidalgo, las autoridades echaron para adelante y, en un marco esplendoroso de plaza llena, el torero moreliano Isaac Fonseca se alzó como el máximo triunfador al cortar 3 orejas y un rabo.
Sus alterantes, el colombiano Manolo Castañeda, se ganó 3 trofeos; y, el español Antonio Ferrera, dos apéndices. Al final los tres fueron paseados a hombros, al igual que el ganadero Íñigo de la Mora, quien mandón toros de magnífica presencia y juego, tanto así que los corridos en 3°, 5° y 6° lugares recibieron arrastre lento.
MEMORABLE
Fue una de esas corridas que se estampan en la memoria, enraízan en el recuerdo y se quedan para siempre en el gusto de los espectadores, porque todo se acomodó en el universo para que los equilibrios confluyeran de faena en faena. Los diestros Antonio Ferrera, Manolo Castañeda e Isaac Fonseca (enumerados aquí por estricto orden de alternativa) salieron con la cabeza fría y el corazón por delante a gustar y gustarse.
Y los tres lograron su cometido, cada uno dentro de su manierismo taurino, cada cual con su tauromaquia, gracias, también, a la bravura, el poder, las claras embestidas y la transmisión de los toros de Fernando de la Mora, esa ganadería que pasta en el Rancho Cerro Viejo, en las inmediaciones de Tecozautla, Hidalgo; casa ganadera fundada en 1959 con vacas y sementales de Tequisquiapan.

HURACÁN DE MORELIA
Isaac Fonseca está in crescendo en la temporada. Ha vuelto a sus esencias, ha retomado sus manierismos toreros, por eso desde que se abrió de capa conectó con el respetable porque transmitió alegría, seguridad, valor y arte. se embraguetó a los toros, se los enrolló por la cintura, les pinceló tandas de rodillas, a pies juntos, a compás abierto, fue variado y aseado en su trasteo, hizo ver y sentir lo imantado de su muleta, corrió la mano de aquí hasta allá, ligó tandas de pases en redondo, barrió la arena con la pañosa y ofició muy bien con los aceros, por eso le cortó una oreja al primero de su lote y las dos y el rabo al cierra plaza, por lo que se convirtió en el máximo triunfador.
EL COLOMBIANO
Manolo Castañeda dejó en claro que allí hay un buen torero. Tiene la capacidad para entender rápidamente el tipo de lidia que requiere cada toro, por eso desplegó una tauromaquia de acompasamiento, poder y mando que le fue reconocida por la audiencia. Dibujó tandas en la que la cadencia era el elemento primordial para hacer lucir a los de Fernando de la Mora, sobre todo al segundo de su lote, que resultó muy bueno, noble, bravo y claro de embestida. Es buen estoqueador y cortó 1 oreja y 2 orejas.
ESPAÑOL
Antonio Ferrera llegó para dejar en claro que es un maestro del espectáculo, que gusta ponerle el extra a sus faenas. Variado como es en su trasteo, escribió tandas de brillo y color que le fueron aclamadas. Anduvo como dueño y señor del redondel, como patrón, y conectó con sus filigranas toreras, sus aspavientos, sus jugueteos y poderes con capote y muleta. Desorejó al primero del encierro y fue ovacionado por lo estructurado al cuarto.
ABRIÓ
El joven novillero Eduardo Sebastián, fuera de la corrida formal, abrió el evento ante un burel de Paraíso Escondido al que le cortó una oreja.
No
No, no procedió el amparo de los bestializados, sí hubo corrida, fue extraordinaria y se cortaron 9 orejas y 1 rabo; además de otra oreja para el novillero. Oleí. Así sea.




