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MORELIA, Mich., 16 de julio de 2026.- Videos donde hornean pan de masa madre, cultivan vegetales en sus jardines y cocinan elaborados platillos han inundado las redes sociales en una tendencia que ha sido denominada como tradwives y que ha sido reforzada por la reciente propuesta de Erika Kirk de implementar el voto por hogar en Estados Unidos, desatando un amplio debate en redes sociales en México, donde la conversación superó 1.3 millones de impresiones.
Según un análisis de Dinamic, entre el 13 y el 15 de julio el tema alcanzó a un millón 399 mil 400 usuarios que consumieron algún tipo de contenido relacionado, así como 11 mil 208 publicaciones y 42 mil 732 interacciones.

El estudio señala que la discusión en México trascendió el estilo de vida promovido por las llamadas tradwives -esposas tradicionales-, ya que una parte importante de los usuarios interpretó esta narrativa como un posible retroceso en los derechos políticos, electorales y civiles conquistados por las mujeres. Esto a raíz de la propuesta del Household Voting -la cual plantea concentrar un voto por familia a manos del jefe del hogar- que hizo que la tendencia dejara de ser meramente estética y se trasladara al plano de la política.
La principal postura identificada fue el frente de rechazo, que concentró el 49.58 por ciento de las opiniones. Este grupo objetó cualquier propuesta que implique restringir el voto de las mujeres, así como fomentar la dependencia económica hacia los hombres, al advertir que idealizar este modelo podría representar un retroceso en las libertades de las mujeres.
Enseguida, se ubicó la defensa de la autonomía, con el 36.47 por ciento de la conversación. Los participantes manifestaron que el dedicarse al trabajo doméstico es una opción válida, mientras se trate de una decisión libre y voluntaria, sin renunciar a derechos como el sufragio o la independencia.
Por su parte, la postura de autosuficiencia, con el 13.95 por ciento, se enfocó en verificar la información difundida en redes sociales y diferenciar entre la elección personal de un estilo de vida tradicional y las propuestas que buscan limitar derechos; apoyando el primero, pero condenando el segundo.

Además de las posturas predominantes, el análisis identificó narrativas específicas que impulsaron la conversación. Una de ellas correspondió al uso de expresiones denigrantes y misóginas como "abrir las patas", que representó el 0.63 por ciento de las menciones.
Otra de las narrativas, que concentró el 2.75 por ciento de la conversación, se cuestionó que la estética asociada a las tradwives presente una imagen idealizada de la vida doméstica, al ocultar problemáticas como la dependencia económica y la desigualdad de género.
Asimismo, el 3.25 por ciento de las publicaciones recurrió a comparaciones con países donde los derechos de las mujeres han sido severamente restringidos, donde destacaron frases como "mándenlas a Afganistán".
El 4.63 por ciento de las menciones interpretó el auge del movimiento tradwife como parte de una agenda impulsada por sectores de la derecha conservadora de Estados Unidos, con potencial de extenderse a distintos países de América Latina.
Facebook concentró la conversación digital con el 52 por ciento de las publicaciones, seguido de TikTok con el 26 por ciento, Instagram con el 15 por ciento, mientras que X y YouTube registraron el tres por ciento cada uno.
Así, aunque los videos que dieron vida a la tendencia se centran en mostrar actividades cotidianas como cocinar, hornear o cultivar, el fenómeno ha trascendido el intercambio de recetas o consejos para el hogar al proyectar un modelo aspiracional sobre el rol de las mujeres en la sociedad actual, limitándolas al trabajo doméstico y a depender de un hombre que trabaje, vote y provea para ellas, lo que ha desatado un intenso debate digital sobre la autonomía, la igualdad y los derechos.