Morelia, Michoacán, México a 24 de septiembre de 2026
Terremotos no se vinculan, solo ocurren; van 10 de gran magnitud en 2026
16 de agosto de 2026
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22:00
Archivo
Fátima Alfaro/Quadratín Michoacán
MORELIA, Mich., 16 de agosto de 2026.- Los sismos han sido y seguirán siendo parte de la historia de la humanidad, como uno de los fenómenos naturales que se observan en el planeta Tierra sin que la tecnología actual pueda aún predecirlos, solo explicarlos, indicó Ángel Figueroa Soto, sismólogo adscrito al Instituto de Investigación de Ciencias de la Tierra, de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH).
En entrevista para Quadratín, Figueroa Soto mencionó que, pese a teorías y especulaciones populares, muchas de ellas difundidas mediante las redes sociales y la Internet, los sismos son eventos naturales, más frecuentes en algunas zonas que en otras, pero sin una vinculación entre sí o con incidentes como la apariencia o posición del Sol, el comportamiento de los animales, fechas específicas del año o concatenación de hechos.
México, Filipinas, Venezuela, Tonga, Colombia y Japón son algunos de los países donde este año se han registrado sismos con magnitudes mayores a 7.2, lo que, sumado a la proximidad de septiembre, ha generado temor entre algunos sectores sociales por los siguientes eventos y cómo afectarán a la población.
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"Lo primero que hay que aclarar es que los sismos son naturales, ocurren desde que el planeta tiene placas tectónicas, en algunas zonas más frecuentemente que en otras, y no hay tecnología que nos permita saber cuándo y dónde va a ocurrir uno; solo podemos saber sobre los que ya han ocurrido", detalló Angel Figueroa.
Cuestionado sobre la coincidencia temporal de los sismos, el especialista precisó que cada fenómeno tiene diferentes fuentes, y no necesariamente están asociados, ya que los sistemas de placas son complejos y la correlación no conlleva una relación de causa y efecto.
Así, la incidencia de sismos en diversos países no indica que en algún momento en México se deba producir alguno, o que, si este ocurre, exista una vinculación entre ellos.
"Un temblor puede pasar en cualquier momento, aunque en algunos países, como México, son más frecuentes, y en el país son más comunes en estados como Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Michoacán, Colima o Jalisco", expuso.
La leyenda de los sismos en septiembre
Respecto de la coincidencia de sismos con fechas, como septiembre, el investigador nicolaita indicó que en México se tiene un registro de actividad sísmica desde 1700, con el llamado sismo de San Sixto, en marzo de 1787, como el de mayor magnitud estimada, 8.5 a 8.6.
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Así, en el siglo 18 la población atribuía a marzo la mayor incidencia de sismos, mientras que en el siglo 19 este fue mayo, ya que en ese lapso se tuvieron varios sismos de magnitud superior a 7.0 en Oaxaca, Guerrero, Colima, Jalisco y Michoacán.
Para los siglos 20 y 21, especialmente tras septiembre de 1985,el mes donde se cree tiene lugar la mayor cantidad de sismos es justo septiembre, "nos quedamos con una fecha, por eso nos preocupamos".
Sin embargo, la humanidad no está indefensa frente al movimiento de las placas tectónicas, ya que el conocimiento acumulado y generado en los últimos años, así como la experiencia empírica, permiten que las personas tomen medidas, no para prevenir, sino para contener el daño y reducir afectaciones.
Esto va desde adoptar procesos de construcción específicos para zonas de alta sismicidad, el uso de materiales que reducen el impacto de los movimientos de la tierra, la identificación de áreas que pueden representar riesgos para usos habitacionales, hasta la creación de alarmas sísmicas, implementar simulacros y difundir las acciones a hacer antes, durante y después de un incidente.
Entre estas, destacó la creación de planes de acción familiar, para que en los hogares las personas sepan qué hacer y qué no hacer, como definir rutas de evacuación, sitios seguros, puntos de reunión, protección de activos y documentos y disposición de alimentos, medicinas e insumos de emergencia.
"La sociedad debe tomar responsabilidad para saber qué hacer; luego vemos en sitios donde no estamos tan acostumbrados a los sismos, como en Morelia o Querétaro, que la gente se confía y eso es lo que agrava las consecuencias de un sismo", concluyó.