Encabeza DIF Michoacán Encuentro de Enlaces Comunitarios en Opopeo
MORELIA, Mich., 25 de mayo de 2026.- Los bastones de madera avanzaron primero. Después aparecieron los escudos negros.
A las puertas de Casa Michoacán, comuneros purépechas y otomíes caminaron entre gritos de justicia por los dos kuarichas asesinados el pasado 17 de mayo en un ataque atribuido al crimen organizado.
Llegaron desde distintas comunidades con palos, pancartas y sombreros de palma bajo el sol del mediodía. Del otro lado, un grupo de policías antimotines cerró el paso con cascos, chalecos y toletes.
La escena se partió en dos sobre el asfalto.
Los comuneros ocuparon la entrada principal. Algunos cargaron estructuras metálicas. Otros levantaron bastones de mando. Entre ellos caminaron hombres jóvenes con el rostro cubierto y adultos mayores con sombrero. También apareció una mujer con vestimenta tradicional y una manta naranja en la mano. Los reclamos se mezclaron con consignas contra la violencia en las comunidades indígenas.
Los policías formaron una línea frente al acceso. Avanzaron despacio entre los árboles, protegidos con escudos transparentes. Uno de ellos cargó un extinguidor. Otro observó hacia el grupo de comuneros mientras las piedras comenzaban a quedar dispersas sobre la avenida.
Por momentos, el silencio pesó más que los gritos.
Las rejas de cantera y herrería permanecieron cerradas. Afuera, los comuneros exigieron justicia para los guardias comunitarios asesinados y reclamaron condiciones de seguridad en la Meseta Purépecha. Algunos golpearon las estructuras metálicas contra el suelo. Otros señalaron hacia el interior del recinto oficial.
La tensión subió cuando ambos grupos quedaron frente a frente a pocos metros de distancia.
Los policías mantuvieron la formación. Los comuneros caminaron de un lado a otro sobre la entrada principal. El sonido de los radios policiacos se mezcló con las consignas y el ruido de las láminas metálicas arrastradas sobre el pavimento.
La protesta continuó entre sombras de árboles, polvo y calor.
En la puerta principal de Casa Michoacán quedó la imagen de dos fuerzas inmóviles: los escudos negros frente a los bastones de madera.




