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No, no hay suerte para el hombre honrado. El Huracán de Morelia no logró tocar pelo en la plaza que da y quita, por lo que las puertas de Las Ventas de Madrid siguen cerradas para los diestros mexicanos desde hace 54 años. Tampoco sus alternantes obtuvieron apéndices. Ahora toca esperar que este jueves 28 pueda alcanzar ese objetivo el diestro defeño Bruno Aloi, quien conformará su toma de alternativa con el apadrinamiento de Diego Urdiales y el atestiguamiento de Andrés Roca Rey; los toros son de Pedro Domecq.
Eso sí, Isaac Fonseca derrochó voluntad y valor ante su lote de Pedraza de Yeltes en la Plaza de Toros Las Ventas de Madrid, ante cerca de 20 mil espectadores. El diestro moreliano estuvo en su elemento, aunque no encontró contribución ni con el primero, ni con el cuarto de la tarde, por lo que tuvo que hacerlo todo él. Por su entrega, su toreo verdad y sus ganas de agradar, hasta jugarse la vida en el intento, fue ovacionado por el respetable. Jarocho tuvo mejor suerte, sobre todo con el cierra plaza al que pudo estructurarle una faena de mucho mérito, lamentablemente no estuvo acerado con el acero. Fue Molina quien topó con lo peorcito del encierro, aun así, dejó detalles del buen torero que es.
EL HURACÁN DE MORELIA
El diestro moreliano se estrenó en Las Ventas como director de lidia, por primera vez fue el torero abridor y lo hizo con la entereza y hambre de ser que siempre muestra. El toro de Pedraza de Yeltes traía lo suyo, mas el torero mexicano logró meterlo en su muleta, sobre todo en la última tanda de derechazos, con los que logró calar hondo en los tendidos. Mató de estocada en todo lo alto que, por sí sola, le habría merecido una oreja en las mejores plazas de nuestro país, no así en el corazón de la fiesta brava, Las Ventas de Madrid. Saludó tras aviso.
Al segundo de su lote le dio un saludo capotero que le fue agradecido por el respetable y, en el inicio del tercer tercio, se llevó terrible achuchón al citar de lejos y a pies firmes en el centro del ruedo para un cambiado por la espalda, pero el toro se cerró tanto que no pudo girar lo suficiente para atacar la muleta y se llevó a Isaac Fonseca, quien se levantó sin verse el vestido, pero con un rictus de dolor. Se sobrepuso para pinturear una tanda de 5 derechazos de rodillas a lo redondo para rematar con el pase de pecho en el centro de la aclamación del respetable. Después estuvo insistente, buscándole la condición al animal, pero éste no le daba opciones, cerró con una serie de molinetes. No estuvo fino con el acero y escuchó dos avisos.
JOSÉ FERNANDO MOLINA
El albaceteño no corrió con suerte y aunque estuvo allí, con el deseo de ser y agradar, no pudo cuajar una buena faena. El de Pedraza de Yeltes no fue opción y no hubo comunión con el de Albacete, aunque éste le buscó los perfiles sin redondear porque el burel no pasaba, ni humillaba lo suficiente, antes mal se fue a menos. Falló con el acero. Un aviso
Con el quinto estuvo mejor, más por su entrega y afición que por las condiciones del burel. Por momentos lo metió en su muleta y le bajó la mano hasta crear detalles para el aplauso, sin embargo, no pudo redondear, aunque su insistencia fue meritoria.
JAROCHO
El burgalés impuso condiciones, se hizo del de Pedraza de Yeltes con firmeza y buenas maneras. Logró conectar con el respetable por su bien trasteo, por poseer la grandeza de aguantar con donaire a un toro pegajoso al que, con firmeza y seda lo enseñó para que el lucimiento fuera a la par y, el público, los sintió, los disfrutó en el filo de la butaca. Jarocho acortó la faena. No estuvo preciso con la espada.
El cierra plaza le exigió las cartas credenciales y el burgalés dejó ver que tiene cabeza fría y sabiduría para entender qué lidia debía darle al de Pedraza de Yeltes, un toro difícil, con rispidez y movimientos arrítmicos por momentos, mas Roberto Martín se hizo de él y estructuró tandas de belleza y emoción que le fueron aclamadas. Finalmente se adueñó del toro y de no ser porque falló con el acero habría cortado una oreja. Así sea.




