MORELIA, Mich., 14 de agosto de 2019.- Las administraciones federales van y vienen tras seis años. En el caso de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI), hoy modificada en su nombre, hay también un cambio en esta nueva administración, aseguró Fernando Ortiz, director del Centro Coordinador de Pátzcuaro, quien indicó se busca más cercanía con los pueblos originarios.

El funcionario federal manifestó a Quadratín que este Centro Coordinador, ubicado en Pátzcuaro, es la oficina de Atención a Pueblos y Comunidades Indígenas en la región, la cual atiende a la población de la ciénega de Zacapu, de la región del lago y parte de la Tierra Caliente.

Anteriormente era la CDI, ahora la parte sustancial que este Gobierno le ha aplicado a la institución es por un lado el nombre, y por otro lado las funciones; “la intencionalidad del cambio de la institución o del nombre de la institución es estar más de cerca con los pueblos y comunidades indígenas, que tengan participación directa en los procesos de planeación de desarrollo, en los de toma de decisiones de la institución”,  dijo, y agregó que es por esto que buscan un acercamiento más continuo y más directo con las autoridades de las comunidades.

Explicó que a nivel nacional se cuenta con 68 pueblos originarios, muchos de ellos se encuentran en peligro, en riesgo de extinción, un 30 por ciento o incluso más, aseguró. De ese porcentaje hay algunos donde se cuenta solamente con uno, dos o tres hablantes de la lengua indígena, “al momento que muere una lengua, muere todo un pueblo”.

En este sentido, Fernando Ortíz señaló que la preocupación de este instituto que sustituye al CDI, en coordinación con la Instituto Nacional de las Lenguas Indígenas, es generar estrategias que permitan la preservación del uso de la lengua.

En el caso de Michoacán, hay cuatro pueblos indígenas hablantes de lengua y uno está en la región de Tierra Caliente que ya no habla la lengua, pero se autodefine como pirinda matlatzinca. En el caso del pueblo purépecha, se siente que se conserva viva la lengua, explicó el funcionario, lo cual no significa que haya un incremento de hablantes. La lengua purépecha no se encuentra en riesgo, aseveró, pero está en proceso de declive, lo que significa cada vez se usa menos la lengua al interior de las comunidades.

En el caso del otomí, el mazahua y el náhuatl, dichos lenguajes están en riesgo de extinción, por lo que ya se realizan algunos trabajos para revitalizar, fortalecer y recuperar estas lenguas al interior de las comunidades. El funcionario expuso que era importante mencionarlo porque dependía de las propias estrategias que las comunidades quieran impulsar, “es decir, nosotros no vamos a generar una estrategia que les impongamos, sino más bien una estrategia que surja de ellos y que nosotros acompañamos”, aseveró.