Muere joven al caer de camioneta recolectora de basura en Morelia
MORELIA, Mich., 17 de febrero de 2026.- En el fraccionamiento Mirador del Ángel, en Morelia, el panorama rural está dominado por los perros: algunos con dueño pero sueltos, otros callejeros o furiosos, atados en casitas de madera o ladrando desde las azoteas.
Quadratín pudo constatar en un recorrido que, desde el ingreso a la colonia por la calle Cueramo, se observan varios perros solos en la vía pública.
Algunos portan collar, señal de que tienen dueño, pero la mayoría carece de cualquier medio de identificación.
En la calle hay un dóberman juvenil negro y tres mestizos, al parecer crías de algún pastor alemán, según sus rasgos físicos.
Más adelante, junto a unos establos, se encuentran otros perros mestizos, sin aparente cruza definida. Y, al fondo, casi al salir de la calle Cueramo, un husky, también sin collar, deambula sucio por la vía pública.
Sobre la calle donde fue hallado el cuerpo de la víctima solo se aprecia una casa habitada, al menos a simple vista. Sin embargo, hay más perros, ahora amarrados.
No se trata de cualquier perro: el primero en recibirte es un pitbull con rasgos de dogo argentino, robusto, con músculos marcados como si entrenara en un gimnasio.
La calle Mirador del Ángel, así como la Cueramo y otras sin nombre aledañas, es un lugar tranquilo. Rural. No hay ruidos de carros contaminando el sonido.
El sonido de fondo es el trinar de las aves silvestres, el relinchar de los caballos y el ladrido constante de los perros, que parecen dialogar entre sí: unos desde las azoteas, otros amarrados y los callejeros recorriendo la zona. Ese entorno fue interrumpido el pasado fin de semana por los gritos de una mujer que, aparentemente, los vecinos no escucharon.




