Con clase de meditación y yoga, busca AMANC Michoacán recaudar fondos
CIUDAD DE MÉXICO, 6 de mayo de 2018.- Yaremi, de 10 años, y residente del puerto de Veracruz, llegó en marzo de 2018 a la Ciudad de México. Helena, su madre, peleó por más de seis meses con los médicos y el personal administrativo del IMSS Veracruz por la falta de atención a su hija. Un piquete en su brazo crecía día con día y a pesar de ser derechohabientes lo único que recibían eran citas con meses de postergación y respuestas como “sólo es un piquete de araña” o “no es para tanto”. Las excusas siempre eran las mismas: demasiada gente, poca capacidad en el hospital y que no tenían especialistas disponibles.
Su situación no es única. En un pequeño garaje de una casa que se ubica atrás del Centro Médico Siglo XXI, la Fundación Por un Hogar montó un pequeño comedor comunitario al que diariamente llegan más de una docena de personas en búsqueda de alimento o un pequeño cuarto para pasar la noche. Todos están en la capital solicitando la atención médica que no lograron darles en sus estados de origen.
A pesar de que ocho de cada 10 mexicanos, es decir 98 millones, tienen acceso a algún tipo de seguridad social, 90% de los centros de salud que existen en México, es decir, 30 mil 554, son apenas de primer nivel. Esto significa que sus recursos son principalmente los básicos para atender enfermedades comunes y la capacidad de estos sitios se vuelve limitada frente al exceso de demanda. Uno de cada cinco, es decir, 6 mil 104, se encuentran en Veracruz, Oaxaca y Chiapas, pero si ahí mismo se busca un hospital especializado, las opciones se reducen apenas a 10.




