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MORELIA, 29 de septiembre de 2026.- El Camino de Santiago atrae cada año a miles de peregrinos procedentes del mundo entero, pero hay algo que destaca por encima de los demás debido a su popularidad y accesibilidad. Sarria, una villa lucense llena de historia y patrimonio cultural, se ha convertido en el punto de partida preferido para quienes tienen poco tiempo o desean su primera toma de contacto con la ruta jacobea.
Para obtener la Compostela, el certificado que expide la Catedral de Santiago que acredita la peregrinación, la Oficina del Peregrino requiere recorrer como mínimo 100 km a pie o a caballo, o 200 km si se hacen en bicicleta. Sarria está estratégicamente ubicada a unos 114 km de la Tumba del Apóstol, lo que la hace el lugar ideal para cumplir con este requisito indispensable sin tener que disponer de varias semanas de vacaciones.
El trayecto desde la provincia de Lugo hasta la capital gallega se divide habitualmente en cinco etapas llevaderas. Durante este recorrido, los caminantes deben atravesar paisajes verdes de ensueño, bosques de robles, corredoiras tradicionales y pequeños pueblos con encanto, tales como Palas de Rey, Arzúa, Portomarín y O Pedrouzo.
Para organizar este itinerario sin tener problemas de logística, la mayoría de los viajeros prefieren planificar los últimos 100 kilómetros desde Sarria, garantizando así sus alojamientos y el transporte de equipaje en cada etapa.
Un detalle clave que todo peregrino debe tomar en cuenta al iniciar en Sarria es la Credencial del Peregrino. Este documento funciona como un pasaporte físico donde las personas pueden sellar cada una de las etapas realizadas en los distintos puntos de control.
Al contrario de las etapas previas en donde es suficiente con un sello diario, en el tramo de Sarria se requiere de manera obligatoria sellar el documento dos veces al día.
Estos sellos se obtienen en albergues, ayuntamientos, iglesias, comercios y bares de la ruta. Es la prueba fehaciente que demuestra la continuidad del viaje antes de solicitar el certificado final.
Completar los últimos kilómetros y divisar por primera vez las torres de la catedral desde el Monte Do Gozo genera una emoción difícil de describir. Una vez que se cruza el casco histórico compostelano y llega a las Plazas del Obradoiro, los peregrinos terminan su experiencia dirigiéndose a la oficina del peregrino para mostrar su credencial debidamente sellada y obtener la ansiada compostela.
Recorrer la ruta jacobea desde la provincia de Lugo es una experiencia única que mezcla naturaleza, tradición y esfuerzo personal. Cumplir con los requisitos oficiales y vivir cada una de las etapas permitirá a los caminantes disfrutar de la esencia del camino en una versión concentrada y accesible. Una vez que lleguen a Santiago con la credencial completada, el cansancio físico se convertirá en una inmensa satisfacción que invitará a la planificación, ya sea tarde o temprano, de la próxima aventura a pie.





