Paso Independencia: fluidez, cancha de pádel, obra que esperó 20 años
La moreliana Hilda Tenorio no quita el dedo del renglón, se mantiene firme y con la ilusión intacta en su calidad de matadora de toros, por eso le mete con ahínco a su preparación, a su estar lista para cualquier reto, a su no dejarse abatir por las adversidades. Le hace ilusión la fecha que tiene en puerta: “el 11 de septiembre viajaré a Estados Unidos, tengo un compromiso allá, regresaré a ese país después de que hace tres meses toreé una corrida incruenta y recibí rabo simbólico”.
A sus 39 años, la fina torera michoacana se mantiene en forma, está dispuesta a no claudicar: “Entreno todos los días por la mañana y por la tarde me dedico a los chicos”. Hay que recordar que la exdiscípula del inolvidable Rutilo Morales fundó y dirige la Escuela Taurina “Hilda Tenorio”, en la que tiene a 6 chavales que traen el mal de montera hasta los tuétanos, de suyo dos de ellos, Leonardo Guerrero y Ricardo Razo, tuvieron un buen debut el domingo en Aculco, Estado de México.
Con 15 años de torera con alternativa, la que tomó en la Monumental Plaza de Toros México, el 28 de febrero de 2010, de manos del matador Manolo Mejía y con Ruíz Manuel como testigo, ante “Victorioso”, toro de la ganadería de Autrique, Hilda Tenorio ha probado las mieles y las hieles propias del Arte de Cuchares, porque ha sido la mejor torera mexicana de todos los tiempos y, por eso le fue extendido el honor de ser la primera mujer en doctorarse matadora de toros en el Coso de Insurgentes.
Su carrera, desde becerrista hasta torera, ha sido de más luces que de penumbras. Brilló como niña torera al lado de Joselito Adame, Pepe López y Juan Chávez; en su etapa novilleril fue un haz de luz que iluminaba con su capa y muleta, amén de que cubría excelsamente el segundo tercio, la única que lo ha hecho, y era muy certera con el acero. Novilleó cuanto quiso, las puertas de todas las plazas se le abrían de par en par. Como matadora venció y convenció, pero las piedras en el camino, las zancadillas y las trabas han sido constantes.
De suyo, no hay mujer en el mundo que haya tenido tantas tardes en la plaza mexicana que da y quita, la Monumental Plaza de Toros México, porque ha hecho 17 veces el paseíllo en el escenario taurino más grande del mundo y, en casi todas, brilló con luz propia. Cierto, su última tarde en el coso de Insurgentes no fue como ella deseaba, ni como el público esperaba, pero escuchar los tres avisos le pasa a cualquiera, de suyo el maestro Andrés Roca Rey los escuchó la temporada pasada, y también el gran torero moreliano Isaac Fonseca.
Hoy, Hilda Tenorio, levanta la mano, espera las oportunidades para volver por su sitio, “yo estoy como torera en activo. Hace tres meses toreé un festival en Houston; tengo en puerta lo del 11 de septiembre y otro en octubre. Y, además, posiblemente vaya a Perú en diciembre”. Esas aseveraciones nos dejan vislumbrar que está convencida de que todavía tiene mucho para aportarle a la fiesta brava. Tiene razón y derecho, porque sus cualidades son innegables, sus capacidades las demostró aquí, allá y acullá, y no hay torera mexicana que le haya podido toser con fuerza.
Cierto, después de la cornada que “Querido Viejo”, de Santoyo, le propinó en el rostro, aquel sábado 21 de octubre de 2019 en la Plaza de Toros “El Relicario”, en Puebla, ya no ha sido igual, no ha sido la misma, principalmente porque no ha tenido corridas, tres cuando mucho, incluida la de la México. Mas ella establece que para volver a su nivel lo que necesita es que la pongan: “Porque sigo activa y voy a volver a ser yo totalmente”. Así sea.




